La hora no marca la productividad

Me resulta increíble pensar que en la España del siglo XXI exista la intención de cambiar la cultura basándose en los resultados de un estudio y un cambio de hora. Aunque si me paro a pensarlo esa es la España del siglo XXI, un quiero y no puedo mezclado con bravuconadas y estupideces oficiales, haciendo cosas a las bravas para quedar bien internacionalmente, sin importar como afecte a la sociedad o lo que la gente piense sobre ello. Decimos que somos un modelo de transición sin haber hecho una de verdad, ni siquiera podemos tener una conversación sobre los crímenes (de ambos bandos) de la guerra civil, incluso la onu nos ha echado una reprimenda por ello. Hemos sufrido este despotismo desde hace siglos, ejemplos recientes son la guerra de Irak y la austeridad iniciada por el PSOE.

El estudio y propuesta de la vuelta al horario GMT es la última muestra de esta mentalidad gubernamental. Algún osado argumenta que de esta manera trabajaríamos a la par que UK, quizá los que apoyan ese argumento deberían darse cuenta de que ahora, teniendo una hora más, es cuando vamos al trabajo a la vez porque en Reino Unido se comienza la jornada laboral entre 8 y 9 de la mañana, lo que serían las 9-10 de España… Teniendo el mismo horario, serían más obvias nuestras diferencias culturales con UK; pocos en España van a comer a las 12 de la mañana por mucho que se adelante la hora, yo lo hago desde hace 4 años y personalmente aunque tenga hambre porque me levanto más temprano, aún me parece que como a la hora del café; lo hago por obligación porque a partir de la una tengo reuniones.

Si lo que pretenden es hacernos clones de Europa, iríamos a trabajar a la vez porque al ir una hora adelantados la hora “cultural” que perdemos nos pondría a la par pero, ¿cuanto tenemos que sacrificar por ser europeos? ¿No hemos dado ya bastantes derechos y concesiones? ¿No tenemos derecho a conservar nuestra cultura y mejorar la productividad en vez de perder nuestra identidad para no conseguir nada? Y sobre todo, ¿tiene eso algo que ver con la productividad?

¿Hay alguien tan inepto como para pensar que por el simple hecho de ir más acorde con la luz solar nos vamos a convertir en una masa laboral productiva? Como sí fuéramos de Krypton y los rayos del sol nos dieran la fuerza que le dan a Superman. Lo que España necesita no es cambiar la hora y esperar a que el resto de problemas se resuelvan a base de bajar salarios, si no que los empresarios y los cargos públicos implementen medidas reales para mejorar el rendimiento laboral:

  • cursillos de formación en técnicas de productividad, gestión del tiempo y eficiencia
  • cursillos de comunicación para que los jefes y trabajadores hablen en vez de gritar y aprendan a expresar adecuadamente lo que los empleados deben hacer. Mandar un email de dos líneas diciendo “prepara una presentación sobre x” implica un montón de incógnitas: que tipo de audiencia, que contenido clave hay que expresar, hay que usar un estilo de presentación en particular, para cuando debe estar lista (y esta última no es para intentar escaquearse de hacerla si no para saber priorizarla con el resto del trabajo pendiente). Si no se comunican los requerimientos de manera adecuada, el trabajador tiene dos opciones, preguntar o hacer lo que estime oportuno. Viendo como se tratan las preguntas en España, normalmente como si fuera un pecado capital, no me extraña que lo hagan a su aire, sufran la ira injustificada de sus jefes y tarden el triple en hacer las cosas por falta de comunicación
  • medidas reales para que las parejas puedan trabajar y tener una familia sin sentir que uno niega lo otro, eso hará que más gente se decida a tener hijos y que la gente esté más contenta trabajando porque no tiene presión laboral cuando va a visitar al profesor de su niñ@
  • que cada uno asuma que el trabajo es una herramienta de satisfacción personal, que hay que hacer el trabajo lo mejor posible y lo más rápido posible
  • y que estar en una silla no implica que se esté trabajando por mucho que algunos quieran aparentarlo y otros exijan que sus empleados se queden más tiempo que nadie para demostrar su interés en el trabajo. Todo lo contrario, cuantas más horas exijas sin dar un trato digno menos productivo será alguien porque tendrá cansancio y mal humor acumulado.

Si quieren europeizar España deberían empezar por las medidas de conciliación, productividad y los horarios laborales que existen en los países nórdicos. Pero entonces en España se estaría haciendo algo bueno por la sociedad y eso sería pecado capital a ojos del sistema internacional y no encaja con el programa electoral de ninguno de los gobiernos que ha habido en nuestro país en más de 70 años.

 

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La transición es ahora

La prensa internacional siempre ha alabado a España como un ejemplo a seguir de transición pacífica a la democracia. Yo nací en los 80 y cuando era pequeña también pensaba que éramos un ejemplo a seguir. Sin embargo al ir creciendo me empecé a dar cuenta de que las dos Españas seguían vivas y odiándose como siempre. Se nota en conversaciones familiares, los medios de comunicación a veces incluso en los discursos y declaraciones de los políticos. Es evidente que la transición puso todos los asuntos sin resolver dentro de un armario y lo cerró con llave (asesinatos masivos de ambos bandos, personas desaparecidas, diferencias sociales y económicas…). No hubo oportunidad para asimilar todo de una manera civilizada y discutirlo en la sociedad para entrar de verdad en una democracia donde todo el mundo tiene los mismos derechos y deberes. Con la excusa de no provocar otra guerra se dieron pocas opciones a los partidos comunista o republicano no vaya a ser que se ofendieran los movimientos pro dictadura y al ejército. Según Santiago Carrillo los partidos de izquierdas tenían que hacer todas las concesiones por el bien del país. Mientras tanto la derecha y las personas que habían tenido el poder con Franco se asociaron con los poderes económicos para mantener las estructuras sociales e institucionales casi como estaban. Sólo algunos derechos laborales fueron concedidos gracias a la persistencia de muchos en las calles. Pero esas luchas no consiguieron evitar que en el “nuevo sistema” el sistema fiscal siguiera exigiendo más a los trabajadores por cuenta ajena y autónomos que los millonarios. Los propietarios de tierras y casas siguieron beneficiándose de su patrimonio sin hacer nada, subiendo precios del alquiler y vendiendo propiedades a precios cada vez más altos porque nadie lo regulaba. Los enchufes eran el mejor cv durante la dictadura. Si eras amigo de las personas adecuadas no importaba lo inepto que fueras, siempre tendrías un buen trabajo. Y esa cultura chanchullera antidemocrática ha perdurado y se ha instaurado como la norma en demasiados ámbitos de la sociedad. Tanto que hay gente que ve normal darle un trabajo público a dedo a alguien que está en paro; no quieren darse cuenta de que el dinero público es para ayudar a toda la sociedad no a sus allegados.

Al final la transición fue la legalización a ojos Europeos de prácticamente la totalidad del sistema existente en la dictadura. Si se hubiera querido abandonar el sistema se habría preguntado a la sociedad si querían una república. En cambio las opciones fueron monarquía parlamentaria o monarquia parlamentaria con una constitución que sobre el papel es muy bonita; si sólo se estuviera respetando lo que pone no habríamos tenido una burbuja inmobiliaria, ni recortaríamos en sanidad ni educación, etc. Tampoco se habría malgastado dinero público en obras innecesarias. Aeropuertos, edificios monstruosos pero también cambios de aceras que demasiado a menudo eran más para justificar gasto público y desviar una parte que necesidades reales. En las democracias de verdad la corrupción se persigue rápidamente, penaliza y sobre todo expulsa de los partidos, no se convive y se disculpa.

Y así llegamos a dónde estamos ahora. Con una sensación generalizada de que la sociedad está corrupta y que nunca hubo una transición. Algunos culpando a los políticos y poderes económicos que diseñaron un sistema opaco, sin valores éticos o consideración por las necesidades de la población y lo más cerrado posible para protegerse a si mismos. Pero la mayor parte de culpa es de la sociedad, por no darnos cuenta antes. La falta de cultura democrática heredada de la dictadura y mantenida gracias a carencias en la educación ayudó a que el sistema perdurara. Esos programas educativos diseñados por los de arriba para que los de abajo siguieran siendo ovejas y no se atrevieran a pensar han facilitado que la corrupción fuera tolerada y que la austeridad haya sido implantada. Pero el 11 de Mayo de 2011 eso cambió. La gente ha tomado conciencia de sus derechos, de que no hubo una transición real, que el sistema que tenemos no es justo y debemos mejorarlo. A menudo se comenta que el 15M no hace suficiente, pero despertar a la sociedad es un paso de gigantes. El camino es largo pero al menos ahora hay mucha gente andando. Sólo se necesita un plan unificador una estrategia acordada por todos como dice Julio Anguita. Ahora es cuando tenemos la oportunidad de construir la España que queremos y entonces si seremos un ejemplo de transición a la democracia. La transición es ahora.