Efectos secundarios del catolicismo

“La religión es el opio del pueblo”, Karl Marx

Es una cita amada por los ateos y odiada por quienes practican alguna religión. Cualquier religión o creencia puede ser muy positiva si ayuda a la persona a ser mejor consigo misma y con su entorno. Sin embargo debido al interés de quienes controlan las religiones, tergiversando los mensajes de los profetas, a menudo la religión consigue que los fieles dediquen sus energías a imponer su creencia, se distraigan con argumentos nimios y limiten su interacción con otros seres humanos para beneficio, a menudo económico, de los jefes del templo en cuestión.

Hay ejemplos de todo tipo, desde los extremismos islámicos y cristianos que obligan a la mujer a cubrirse, a las cruzadas o el terrorismo de Al Qaeda. Cuando uno se va a vivir a otro país inmediatamente se encuentra con una serie de conflictos sociales que antes no se apreciaban. No es sólo el hecho de que los españoles comemos a la una o las dos de la tarde, o que seamos tan expresivos hablando que otras culturas piensen que estamos enfadados porque nuestro tono de voz es más alto de lo que ellos estipulan tono normal. Hay muchos detalles más y muchos de ellos con el paso del tiempo los he acabado relacionando con la religión católica, predominante en España.

Puritanismo limitante. Con esto quiero decir cosas tan nimias como nuestra concepción de que quitarse los zapatos es de mala educación. Cuando empecé a trabajar fuera de España me llamaba mucho la atención que algunos de mis compañeros se descalzaran cuando se sentaban en su mesa, y de hecho caminan descalzos si van a un sitio relativamente cercano. No por más taparse y estar incómodos con la ropa o los zapatos vamos a ser más eficientes, todo lo contrario, cuanto más agusto estés más productivo serás porque en vez de pensar cada dos minutos que te duele el pie porque el zapato te hace daño estarás concentrado en tu trabajo. Pero de alguna manera muchos de nosotros pensamos que lo importante son las apariencias y que los pies son algo sucio que hay que esconder. Asociamos que hay que llevar la ropa adecuada para la situación concreta y si no parece que estas fuera de lugar y haciendo el ridículo porque no sigues las normas que alguien ha decidido por ti. En Noruega toman el sol en ropa interior y nadie se molesta.

Otro rasgo cultural relacionado con la religión es la idea que ronda en nuestra sociedad de que el trabajo es malo porque supone un esfuerzo y lo bueno es estar vagueando todo el día. Esta percepción se reduciría si la gente aprendiera a encontrar un trabajo que se le diera bien y le gustara pero a falta de eso deberíamos mover la sociedad hacia la percepción calvinista de que el trabajo sirve para redimirse y mejorarse a sí mismo. Esto no significa que haya que trabajar 20 horas al día si no que se trabaja viéndolo como una tarea de desarrollo personal en vez de una carga.

Así mismo viendo todo lo que la sociedad española está aguantando me pregunto si parte de la razón de tanto aguante estará en la idea religiosa de que hay que sufrir en esta vida para llegar al cielo. Una frase que parece que no tiene mucha miga pero en realidad induce a quien la escucha la idea de que sea sumiso, que todo lo que aguante ahora le será compensado en otra vida. Esta concepción católica no es promulgada en otras religiones. El judaísmo inculca a sus seguidores prosperar en la vida para poder ayudar a los más desfavorecidos, de ahí que sean muy propensos a meterse en negocios y amasar fortunas y a defender sus derechos en contra de situaciones adversas (cosa que incluso hacen demasiado a raja tabla). Quizá la actitud de sumisión ya la estamos acarreando desde hace siglos. Los sacerdotes protestantes en la Edad Media enseñaban a leer y escribir a sus creyentes para que pudieran acceder a la religión por ellos mismos y ser más autosuficientes, sin embargo los sacerdotes católicos intentaban por todos los medios que sus seguidores fueran analfabetos, porque así pueden tener más poder. La consecuencia es la actitud general de servilismo que hay en la sociedad actual, buscando líderes en vez de ser cada uno nuestro propio líder y pensar por nosotros mismos.

No pretendo ofender a quien tiene esta creencia, simplemente resaltar algunas facetas de nuestra cultura que no se dan en otros países y que asocio a la religión cristiana católica. De hecho muchas de estas características también se reflejan en sociedades con otro tipo de creencias como el Islam. En la mayoría de los casos porque a menudo la religión se practica de una forma limitante, imponiendo restricciones en base a la interpretación de una u otra persona sobre lo que un profeta dijo en su paso por este planeta. Si alguien decide creer en una u otra deidad debe ser libre de hacerlo. Ojalá todas las religiones avanzaran hacia una manera de complementar la vida y el espíritu del creyente en vez de restringir de manera absolutista su día a día bajo pena de arder en el infierno. Para mi eso no es religión es intentar controlar a la sociedad a base de terror.

 

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Desinformación como información

CNN empezó a usar el concepto de periodismo ciudadano con sus ireport, pidiendo a gente que enviara vídeos de lo que pasaba a su alrededor. Desde el punto de vista de un medio de comunicación esta estrategia puede ayudarles a encontrar noticias que de otra manera pasarían desapercibidas y a coste cero. Sin embargo introduce la necesidad de contrastar la información, cosa que no siempre se está haciendo con las noticias enviadas por ciudadanos o con las publicadas por otros medios. Es como si las ganas de dar una primicia hayan conseguido que las noticias se conviertan en cosas que alguien dice que pasan, en vez de cosas que pasan de verdad con hechos y pruebas. Un ejemplo reciente fue el atentado de Boston, esta misma cadena de prestigio internacional comunicó que había detenidos cuando aún no se había producido ningún arresto. En la política Estadounidense Rachel Maddow ha criticado varias veces a Republicanos haciéndose eco de información publicada en blogs y páginas web de carácter conservador e incluso conspiratorio. Información que carece de fundamento real pero que sólo por aparecer en un medio oficial se perpetua como una noticia y nadie se molesta en verificarla ni siquiera el primer medio que la publica.

Entiendo que periodistas con galones como Manuel Marlasca vean esta forma de periodismo como intrusismo y pidan respeto para su profesión. En una situación ideal la sociedad obtendría la información de medios de comunicación y esa información sería objetiva, construida en base a hechos recogidos y contrastados por periodistas. Sin embargo los medios han dejado hace mucho de ser objetivos e independientes. Cuando grupos de comunicación se gestionan como empresas en vez de como servicios al ciudadano, las audiencias, los inversores (y sus intereses) y los beneficios se vuelven el foco principal del modelo de negocio y la información y la ética pasan a un segundo plano.

En esta competición por la audiencia incluso se critican unos a otros diciendo que está al servicio de X cuando el que lo dice está al servicio de Z. Parece que la linea editorial no es sólo la que el medio se fija a si mismo si no la que los demás le asignan y cuando alguien osa no seguir el patrón asignado como Pedro J Ramírez todos van a por él. Las recientes criticas a El Mundo están confundiendo linea editorial con fidelidad a un partido político y lo que es peor con la obligación de informar. Si un medio tiene información de una fuente contrastada sobre un asunto es su obligación darlo a conocer independientemente de su línea editorial. Sin embargo los medios españoles sólo publican lo que puede dañar al contrario y tapan las fechorías de los suyos, ya se sabe que los españoles son más fieles al partido que a la pareja. Cuando El Mundo ha publicado información sobre Bárcenas se le acusa de intentar derribar un gobierno. Como dice Eduardo Inda, el ex-tesorero es una fuente válida porque sus 20 años de trabajo en el PP le dan legitimidad para hablar sobre el partido, otra cosa es que mienta, pero para eso está la investigación judicial y además todos los implicados son libres de hablar y dar su versión si lo desean. Sólo Pedro J sabe si su objetivo es la dimisión de Rajoy. El resto de la sociedad debería dejar de juzgar el motivo de sus publicaciones y analizar la información que contienen o ir a otro medio, a nadie se le obliga a leer un periódico o ver un telediario.

Esta guerra de medios fomenta el periodismo ciudadano. Con la aparición de internet la gente por su cuenta puede saber que está pasando en cualquier parte del mundo las 24 horas del día. Antes sólo te enterabas de que pasa en otro país o ciudad si tenías un amigo allí o estabas en esa zona, ahora no necesitas conocer a nadie simplemente seguir a alguien de allí en Twitter o mirar la web de un medio local. La gente usa cada vez más este medio de obtener información porque a su juicio no obtienen información de calidad de los medios tradicionales. Como todo esta disponible en internet y la gente va a internet a buscar noticias muchos medios están rebajando el valor de su rol en la sociedad como informadores de calidad. Las redacciones viven en un sprint continuo intentando dar primicias antes que nadie para atraer audiencia y con las prisas acaban perjudicando la calidad de la información porque no contrastan los datos y publican cualquier cosa con tal de publicar algo. Lo hacen con la excusa de que la gente lo quiere y necesitan audiencia para subsistir. En realidad pierden doblemente, pierden su prestigio y pierden audiencia porque la mayoría queremos información no desinformación.

Daniel Montero, periodista que me encanta, me dijo en Twitter que los periodistas no harían propaganda si la gente no lo consumiera. En parte tiene razón, la sociedad debería demandar información objetiva, no afirmaciones que apoyen sus convicciones. La información debe ayudar a educar, ver otros puntos de vista y aprender, no reafirmar los ideales de cada uno constantemente. Pero parte de la culpa son los que ofrecen esos productos porque ponen los beneficios por encima del valor de la comunicación. No pienso que el periodista que cubre el morbo o una determinada linea editorial disfrute con ello, habrá gente a la que le repugne pero tenga que hacerlo porque tienen que ganarse el pan. Son los medios los que no deberían ofrecer morbo, propaganda y desinformación, independientemente de que venda o no venda. Escenas como la excavación buscando el cuerpo de Marta del Castillo o minutos y minutos sobre el juicio de Bretón con primeros planos de su gesto impasible o las lagrimas de la madre de los niños no aportan información. Se puede dar la noticia sin morbo: se reanuda la búsqueda de Marta del Castillo, continúa el juicio de Bretón… Si se recurre al morbo para rellenar, es más productivo para la sociedad buscar otras noticias para ocupar ese vacío; y para variar podrían usarse noticias positivas como que en España tenemos investigadores cerca de descubrir la vacuna del Sida y tantas otras que quedan descartadas a lo largo del año por culpa de escándalos pero la opinión pública debería saber. Si tienen dudas de como hacerl pueden ver la serie The Newsroom que plantea y resuelve estos dilemas con mucho acierto.

Los telediarios y los periódicos deberían informar sin dramatismos de cosas relevantes, tanto buenas como malas y aprovechar la oportunidad que tienen de aumentar la cultura de la audiencia si de verdad quieren considerarse como un valor social y no un mero instrumento de los poderes económicos y políticos. La sociedad debería exigir información que le aporte conocimiento y dedicarse menos al marujeo y propaganda que a fin de cuentas no va a ayudarles a resolver ningún problema. Hay que exigir a los directores de los medios que dejen de poner periodistas a cubrir morbo y les pongan a verificar datos para ofrezcer una línea editorial informada y de paso fomentar la cultura. El que quiera morbo y desinformación que se vaya a buscarlo a otra parte; a lo mejor más de uno deja de consumirlo si requiere más esfuerzo que darle a un botón del mando.

 

Funcionarios que no funcionan

España tiene el menor número de funcionarios por habitante de Europa. Este dato que José Carlos Díez menciona en su libro “Hay vida después de la crisis” debe estar presente durante cualquier análisis sobre las administraciones públicas. Si bien es cierto que la cantidad no es el problema, la crisis ha agudizado la percepción de la sociedad de que muchos funcionarios son más un gasto que algo positivo y necesario para un país.

Todos hemos oído a gente decir “yo voy a estudiar una oposición porque así tengo un trabajo para toda la vida y no me tengo que preocupar” o hemos visto a conocidos/amigos/familiares funcionarios hacer demasiados recados personales en sus horas de trabajo, por no decir los que utilizan la ley del mínimo esfuerzo laboral (aunque gente con esta mentalidad existe en todos los sectores, y todos los países). Pero también hay casos de gente que es funcionaria por vocación y/o dan más de lo que reciben, policías, médicos, enfermeras, profesores, y otras profesiones tan necesarias en una sociedad avanzada para garantizar una mínima calidad de vida. A menudo son los que vemos en las ventanillas y nos han dado una mala contestación o el vago que conoce un amigo que trabaja de funcionario raso o de jefe de funcionarios los que dan mala imagen a todo un sector. Pero no se deben menospreciar ciertos problemas estructurales en la organización de los trabajos públicos en España que ayudan a que este sector sea muy mal visto y de menos valor a la sociedad del que debe; modificando unas pequeñas cosas se ganaría mucho en imagen, eficiencia y apreciación de estos trabajadores por parte del conjunto de la sociedad. Para demostrar otra forma de funcionariado pongo de ejemplo mi caso.

Yo soy una funcionaria, al estilo británico; ejerzo en una empresa pública, mi sueldo sale de los impuestos de los londinenses. Sin embargo no he tenido que estudiar ninguna oposición ni encontrar un enchufe mágico; me presenté a una oferta de trabajo laboral, pasé unas cuantas entrevistas y ahora ejerzo un cargo público. El tener este sistema de contratación hace que los trabajadores públicos seamos susceptibles de ser despedidos si no cumplimos nuestras funciones, al igual que pasa en el sector privado, un trabajo público no es un trabajo para toda la vida si no muestras tu valía día a día y tampoco debería serlo en España. Este cambio no debería molestar a los funcionarios honrados, sólo a los que se quieren dedicar a mirar la mesa y esos son los que al fin y al cabo nos sobran. La manera de medir la valía de los empleados es a través de evaluaciones periódicas de rendimiento; cada año se fijan unos objetivos laborales y personales y se evalúa al trabajador en función de esos parámetros previamente acordados. Por lo tanto hay una motivación constante para hacer el trabajo lo mejor posible. Fijar estos objetivos no se entiende como la manera de tener a los funcionarios asustados, ni pedir cosas inalcanzables para tener una excusa para echarles, si no como una manera de concretar lo máximo posible las actividades a realizar y así evitar incertidumbres y dudas por parte de los trabajadores porque si las cosas están claras cada uno se puede concentrar en lo que le toca, nadie puede escurrir el bulto y todo lo que se tiene que hacer se hace. Los objetivos siguen el modelo smart (específico, medible, acordados, realistas, medibles en el tiempo) y su cumplimiento suele estar ligado con un incremento salarial. En el caso de los jefes de área los objetivos están además ligados con el estado de los proyectos de su área, si los proyectos no van como se planeó su sueldo es menor, así que ellos son los primeros en delegar funciones y trabajo a sus subordinados para conseguir los objetivos entre todos; además todo el mundo se preocupa de que las cosas se planeen y ejecuten adecuadamente, a nadie le gusta que su jefe le pregunte por que no tiene más dinerito este año. Con un elemento tan fácil de implementar como sustituir oposiciones por contrataciones e implementar objetivos de productividad ligados al aumento salarial o incluso a la permanencia del puesto se conseguiría que la gente hiciera su trabajo. No querer trabajar es una opción como cualquier otra pero no debería consentirse que por haber pasado un examen o tener un amigo en la administración se le pague con dinero público por tomar cafés de por vida. Dado el enchufismo existente en España para evitar contrataciones a dedo se podrían hacer auditorías aleatorias de las contrataciones y penalizar con despido cualquier irregularidad, en una sociedad con menos caciques sin alcohol esto no haria falta, pero de momento hay que ser realistas. Los puestos que gestionan y cobran dinero público deben ser ejercidos por gente con ganas de trabajar por el bienestar de la sociedad, no para colocar amigos o ir a la compra en horario laboral.

Para motivar más a los funcionarios, las administraciones británicas incluyen formación como un componente de los objetivos anuales para que a la vez que contribuyes a la empresa con tu esfuerzo puedas mejorar tus aptitudes y conocimiento (y tu cv), porque al final volverá a repercutir en la empresa. Cuanto mejor formado estés más podrás aportar en tu vida laboral. Gracias a esta formación continúa los funcionarios están muy conectados con nuevas técnicas y metodologías, y las ponen en práctica para gestionar mejor el dinero público, con lo que se mejora la productividad de su trabajo y la rentabilidad del dinero que gestionan, y todo sin reducir ningún sueldo. No se puede pretender que los funcionarios sean productivos, eficientes e innovadores gestionando dinero público o su tiempo si las únicas herramientas que tienen son los manuales de las oposiciones que estudiaron hace 10, 20 o 30 años y la carrera, aquellos que cursaran una relacionada con las oposiciones. Además está inversión en formación es uno de los atractivos para que personal con experiencia opte por un trabajo público, porque saben que podrán mejorar sus aptitudes más fácilmente que trabajando en el sector privado que dedica menos recursos a formación (aunque en comparación con España ambos sectores dedican mucho más).

Hoy en día se ha avanzado en todos los campos teóricos y prácticos, desde gestión de tu propio tiempo, gestión de equipos, métodos de aprendizaje, nuevos procedimientos médicos por poner algunos ejemplos; sin modernizar a los trabajadores ni ofreciendo incentivos eficaces la gente seguirá tomando más cafés que trabajando, gritando a compañeros en vez de comunicando y malgastando el dinero de todos. Estas medidas deben ser tomadas por el gobierno dado que las administraciones trabajan de forma jerárquica y deben acompañarse de una reestructuración. Muchos políticos o concejales son contratados como funcionarios (véase las diputaciones) y sus funciones salvo uso de coche oficial son bastante dudosas; todo el mundo menos ellos estaríamos de acuerdo en recortar su número. Sin embargo sólo tenemos unos 200 técnicos de calidad persiguiendo el fraude fiscal en un país cuya economía sumergida se estima en 200 000 millones, ahí deberíamos aumentar el número de funcionarios y por supuesto garantizar su independencia del ámbito político. Para éste u otro puesto necesitado de trabajadores (como los juzgados) se podría formar a gente que ya está en nómina pero no hace nada útil para que hagan ese trabajo, si no aceptan despedirlos y contratar a alguien que de verdad quiera trabajar. La reestructuración es necesaria pero debe hacerse pensando en la sociedad, no en privatizaciones o austeridad descerebrada.

La responsabilidad y el éxito de estos cambios está limitada por un cambio cultural. España adolece de dedocracia, ley del mínimo esfuerzo y como no es mi dinero no me duele gastarlo para satisfacer mi ego. Durante demasiados años la gente ha conseguido puestos en la administración a base de enchufe (así los que tienen el control lo mantienen a base de favores), ascendía a base de peloteo, no por méritos y gastaba dinero en lo que le parecía conveniente, no en lo mejor para la sociedad (a menudo por falta de mecanismos de control y seguro que a veces por desconocimiento) . Hay que cambiar la mentalidad del mínimo esfuerzo y el enchufismo. Si la gente no la cambia, los que son testigos de ello y entienden que así no puede funcionar un país avanzado deben denunciarlo para que ese puesto pueda ser ocupado por gente que está sin trabajo. Si no hacemos algo entre ladrones y jetas el país se hundirá en la miseria. Somos más que ellos, sólo tenemos que alzar la voz y avergonzarles por su falta de moralidad.

 

Soplaré y soplaré y tu casa encareceré

Artículo 47 de la constitución española

Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Lospoderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación

La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entespúblicos.

Ver esto en el documento que debe servir de ejemplo para legislar y gobernar un país hace sentirse seguro de que siempre tendrá un techo donde cobijarse. Pero cuando el país en cuestión es España lo que uno siente es engaño, ¿se habrán leído los políticos este documento? En el caso de que lo hicieran (a veces creo que para tener un escaño deberíamos exigir que se sepan la constitución de memoria, para que no puedan decir “no me consta”) desde luego no lo quieren aplicar.

Parece que para nuestros políticos garantizar que los ciudadanos tienen una casa digna es dejar que los bancos concedan créditos para hipotecas, créditos que hasta el tribunal europeo ha calificado de abusivos. Como todo el mundo tiene una hipoteca, todos tienen una casa, misión cumplida. ¿Se crea una burbuja? Pues los que tengan dinero que se compren un paracaídas y el resto que aterricen como puedan.

Conceptualmente derecho a vivienda digna implica poder acceder y utilizar una casa en condiciones habitables. Nadie dice que esa vivienda tenga que ser en propiedad, y para mi ésta es una de las trampas de este tema. En España la gran mayoría de la sociedad (83%) tiene una casa en propiedad; se dice a menudo que es un tema cultural, nos gusta más comprar que alquilar. Eso es cierto para una parte de la sociedad y es algo que quizás culturalmente deberíamos hacernos revisar, pero no todos sienten por tener una casa la obsesión que tenía Gollum con su anillo. Muchos optaron por una hipoteca porque los alquileres y las hipotecas estaban y siguen estando al mismo precio, y puestos a gastar tiene lógica convertir un gasto en una inversión de la que beneficiarse en unos años y una herencia para sus hijos, en vez de “tirarlo”.

¿Y por qué cuesta tanto el alquiler? Porque parte de la sociedad decidió comprar casas viendo que sus ahorros no les rentaban nada en el banco ( en parte gracias al señor Aznar que facilitó a los bancos el cobro de comisiones por respirar y los intereses variables que a nadie interesan). Ponían el dinero de sus ahorros para una entrada de un piso, la ponían en alquiler (nadie regula el alquiler y pueden pedir lo que quieran) y pagaban con el alquiler la hipoteca; por lo tanto para los no propietarios un alquiler es lo mismo que una hipoteca. Lo comido por lo servido. Al cabo de unos meses o años cuando la casa se revaloriza (de nuevo agradezcamos la ley del suelo del señor Aznar con ayuda de ZP por no corregir la facilidad para especular que propicia), la venden, ganan dinero con su inversión y repiten la maniobra. Yo no sé si lo haría teniendo el dinero, pero entiendo que la gente lo haga si no se regula adecuadamente.

Todo esto junto con el amor de los políticos con la economía fácil del ladrillo que daba dinerito fresco al gobierno y amigos terratenientes/constructores sin mover ni un dedo y el ansia de los bancos por ganar más y más con hipotecas hizo que los precios de las casas subieran sin control. La gente se endeudó cada vez más porque en algún sitio hay que vivir; ya fuera con alquiler o hipoteca la casa se llevaba buena parte del sueldo. Conclusión todos a pagar o a tener 40 años y vivir con papá y mamá en el caso de que tuvieras trabajo dónde ellos vivían y el ambiente familiar te lo permita; también hay gente que lo hace porque tiene como prioridad gastar por encima de independizarse, una opción personal como otra cualquiera que por desgracia últimamente no es opción si no solución al quedarse la gente sin trabajo. Así llegan las cosas “dignas” de la vivienda en España. La gente que osaba o tenía que irse de casa con un sueldo basura, (800€ por 10 o más horas de trabajo al día después de haber estudiado carrera y master) se tienen que ir a compartir un piso como eternos estudiantes aunque ya tengan más de 30. Gente que quiere comenzar una familia alquilando o comprando una casa y tiene que alquilar una habitación para poder llegar a fin de mes, todo muy normal en una sociedad moderna, hay que ínterrelacionarse. También hay gente que vive en casas cochambrosas con ratones porque no se pueden permitir otro sitio. Y por supuesto la gente que ha perdido su casa, pero no la deuda con el banco, porque perdieron su trabajo y no han podido mantener la hipoteca. Todo muy digno de una sociedad de piedra.

¿Cómo conseguimos una vivienda digna para todos? Premiando el ahorro por encima de la compra de propiedades (que los bancos den dinero por tenerlo en el banco y el gobierno desgrave por depósitos); se evitaría la especulación con bienes de primera necesidad y además se ayudaría a los bancos a tener capital, que bien regulado puede ayudar a dar crédito a las empresas y generar empleo. También se debería fomentar el alquiler privado y de embargos (incentivos a propietarios y obligatoriedad a bancos para que bajen los precios de las rentas, garantizar la protección de los propietarios frente a impagos o destrozos de inquilinos pero de manera que no se legisle desmesuradamente para que alquilar sea atractivo para los inquilinos y ellos también estén protegidos frente a propietarios abusivos); esto también daría salida a los más de tres millones de viviendas vacías en España, porque vacías nadie gana nada, con alquiler regulado la gente tiene una vivienda digna y los propietarios algún ingreso. Pero sobre todo regulando que los bancos no especulen con los precios de las viviendas y no conceden créditos imposibles de pagar para aumentar sus beneficios; el alquiler/hipoteca nunca debería superar el 40% de los ingresos y el gobierno debería penalizar a los bancos que ofrezcan hipotecas imposibles o con cláusulas abusivas. Si estoy se me ocurre a mi, muy difícil de discurrir no es. Sólo se necesita querer cumplir la constitución y tener decencia moral, a veces no se cuál de estas dos cosas es más difícil de encontrar en los gobiernos de España cuando se trata de asuntos sociales.

 

¿Emigrantes maltratando inmigrantes?

No se cuántas veces habré oído: si tienen problemas en su país que se queden allí y lo arreglen en vez de venir a España. Normalmente esos comentarios se dirigen a inmigrantes de países poco desarrollados, porque parece que a nadie le molesta un inmigrante noruego o canadiense.

Parece mentira que un país que ha emigrado tanto (la guerra civil y la dictadura echaron de España a millones) tenga ese desdén con los inmigrantes tratándoles como mensajeros de desgracias como decía Bertolt Brecht; muchos dirán que tenemos bien merecido el exilio que los españoles están sufriendo porque ahora ser español es llevar desgracias incorporadas de serie (paro, corrupción, complacencia por no haber hecho algo antes, indiferencia e ignorancia supinas de cómo hemos llegado a esto…). ¿A todos los que nos hemos ido se nos va a decir que nos teníamos que haber quedado en España sin trabajo intentando cambiar el sistema? O la gente entiende que sus compatriotas quieren sentirse realizados y trabajar para construir un futuro profesional, y no tienen tiempo que perder porque cuanto más tardes en empezar a trabajar más tardas en tener una vida digna. Si entendemos y apoyamos a nuestros inmigrantes lo mismo deberíamos hacer con los que llegan a España.

Alguien que emigra ya lo pasa suficientemente mal estando solo en un país con una cultura diferente como para que encima se le juzgue por su país de procedencia presuponiendo que si viene de un país poco desarrollado o con problemas económicos merece menos que si viene de un país estable o ha nacido en España. Mientras venga a trabajar honradamente y cumpla con las leyes de convivencia debería dar igual su nacionalidad. A los que habría que perseguir es a los que les contratan de formal ilegal para explotarles sin que tengan ningún derecho, ni siquiera denunciar los abusos por miedo a ser deportados. Eso es lo que provoca que se devalúen los salarios, la falta de moralidad en la contratación, aprovechando que los inmigrantes vienen de una situación tan mala que aceptan cualquier tipo de trabajo porque algo es mejor que nada, convirtiéndolos en esclavos como afirmaba Patiño. Y si no miremos alrededor y veamos como la gente en España está haciendo un montón de sacrificios laborales que hace unos años eran impensables por miedo a perder el trabajo, por no mencionar los españoles que recogen latas en Oslo (¿alguien pensaba que esto iba a pasar?), o los camareros en Londres o Alemania de los que se abusa.

Andrés Fabián dijo “Los inmigrantes del Tercer Mundo terminan viviendo una doble exclusión: de la sociedad que jurídicamente los protegía, se encuentran excluidos de las posibilidades de progreso; mientras que de la sociedad en la que depositan sus esperanzas de progreso, se ven excluidos de la pertenencia y la protección jurídica”. Ahora esta exclusión no afecta sólo al Tercer Mundo, quizá la clave está en admitir que España está más cerca del Tercero que del Primer mundo gracias a las políticas económicas y sociales nefastas de los últimos 30 años, si 30 porque quien piense que España iba bien vivía en la ignorancia, si no no estaríamos así después del estallido del ladrillo porque tendríamos algo más que nos sustentara.

En todos los países la inmigración se reparte entre trabajadores altamente cualificados y gente con menos formación. A menudo los trabajadores cualificados no poseen el idioma del país destino y comienzan su experiencia en otro país como trabajadores en el sector servicios hasta que adquieren un nivel adecuado de lenguaje. Esto es lo que les pasa habitualmente a los españoles, nuestro sistema de educación deja mucho que desear en idiomas, y salvo contados colegios privados o aquellos que fueran a clases particulares, la mayoría de los españoles que emigran tienen que pasar unos meses de camarero o cuidando niños hasta que tienen el idioma suficiente para desempeñar el trabajo para el que han estudiado, esto es lo que veo a menudo en Londres.

Considerando todos los españoles que estamos emigrando porque es la única manera de conseguir un trabajo, debemos dejar de pensar mal de los inmigrantes y recriminar a cualquiera que lo haga, a no ser claro que no nos importe que nuestro amigo, primo, hijo o sobrino se le margine dónde haya emigrado. La crisis no debe ser excusa para marginar la inmigración, todo el mundo tiene derecho a buscar trabajo y ganarse la vida en el país en el que queramos (o podamos). El concepto de ciudadano implantado en el mundo es el definido por Frédéric Mertens de Wilmars “condición sine qua non del ser ciudadano europeo es todavía un vínculo nacional”, que en realidad une ciudadanía y la suerte que hayas tenido de nacer en un país o en otro. Sin embargo todos somos seres humanos, la mayoría tratando de ganarnos la vida honradamente y por ello todos merecemos el mismo respeto, bien vendamos pañuelos en los semáforos o vayamos a comprar ropa a la calle Serrano.

Ahora a los españoles que estamos fuera se nos mira mal, se nos juzga por la incompetencia y corrupción de nuestros políticos y muchos nos enfrentamos a la hostilidad de los países de acogida cambiando las leyes de inmigración para expulsarnos; ser un ciudadano de segunda clase en un país extranjero no es una sensación nada placentera con la que vivir todos los días. A mí al menos me gustaría poder decir a la gente que nos trata así que nosotros aunque estemos en crisis tratamos a todos los seres humanos dignamente siempre y cuando respeten las normas de convivencia. No es que por no decirlo no se lo vayan a decir a un español pero por lo menos los que estamos fuera podremos decir con orgullo que en nuestro país no se trata mal a los inmigrantes y reclamar que nos traten mejor a nosotros.

 

En España no hay políticos

burbujaLa política es un servicio al ciudadano. Para gestionar dinero público y crear leyes que regulen a la sociedad se debe estar libre de toda duda, lo contrario es un insulto a la inteligencia y a cualquier sistema que se quiera llamar democrático. En España nos han insultado durante tantos años que nos quieren hacer pensar que es lo normal, demostrémosles que no somos tan tontos como ellos piensan.

Lo que tenemos en la gran mayoría de altos cargos locales, regionales y nacionales es un grupo de corruptos que escogieron la vida pública no para servir a los ciudadanos si no para tener un buen sueldo sin esfuerzo. Su día a día se basa en cambiar las leyes para hacer favores a constructores, banqueros, ellos mismos e incluso delincuentes conocidos a cambio de fiestas, viajes y dinero a costa de los derechos de los ciudadanos.

Cuando se les pilla en una mentira o delito  usan el “Y tú más” (como si no supiéramos que todos están igual), esconden la cabeza como las avestruces y siguen a los suyo, muchos ni siquiera se dignan a responder a la prensa, los menos atienden a los periodistas pero nunca dimiten aunque haya pruebas. Algunos incluso amenazan y ridiculizan a cualquiera que les hace una pregunta, como si ellos, por recibir un sueldo público, estuvieran por encima de la ley y no tuvieran que justificar susrajoyprensa actos como hacemos los demás en nuestro trabajo, cuando en realidad es al contrario. Está claro que piensan que viven en la Edad Media y que pertenecen a la alta nobleza mientras los ciudadanos somos la plebe, panda de incultos que no se enteran de nada y no saben cómo defenderse.

En otros países los políticos tienen principios morales que les guían de vez en cuando  y cuando eso falla la presión social se encarga de poner orden. Un congresista norteamericano abandonó su cargo cuando tras ser pillado mandando fotos de sí mismo con “poca ropa”; no había cometido ningún delito porque las receptoras eran mujeres adultas que consentían el hecho pero aún así renunció por la falta de pulcritud de sus acciones y la respuesta social que causaron. La ministra de exteriores francesa dimitió tras aceptar un viaje financiado por un empresario amigo del régimen Libio. Una ministra sueca dimitió tras saberse que había comprado productos privados con la tarjeta del Ministerio. Varios congresistas británicos dejaron de sus escaños tras hacerse públicos gastos excesivos a cuenta de los contribuyentes. Estos son abandonos de cargos no tienen conexión con ningún delito legal, simplemente sus ideas personales o la percepción pública de sus acciones hicieron que no pudieran continuar ejerciendo la política.

También se dejan cargos libres por delitos como cohecho en el caso del Presidente Alemán, abuso de confianza por un Ministro Israelí, la lista es inmensa, pero siempre fuera de España claro. Por último las dimisiones que si se aplicaran en nuestro país nos dejarían con un 5% de cargos ocupados (siendo generosos), las dimisiones por incompetencia para realizar su trabajo.El gobierno Búlgaro dimitió en bloque tras numerosas protestas por su gestión. Una ministra sueca abandonó su cargo por la gestión de las caricaturas de Mahoma.Un ministro de Sanidad dimitió por la compra inútil de vacunas de Tamiflu.

130129.partido.cubo.basura.corrucion.congresoSi no quieres que la gente vigile y juzgue tus acciones, no asumas un puesto pagado con dinero público. Si no quieres que la gente ponga en tela de juicio tu moralidad o la intención de tus actos no te asocies con gente que incumple ley, no hagas cosas dudosas y denuncia las irregularidades que veas. Yo no me relaciono delincuentes porque no quiero; a nadie le obligan ni a romper la ley ni a ser amigo de los que lo hacen.  Un político es tan culpable si ha hecho algo ilegal como si lo ha encubierto, porque demuestra que no considera que su trabajo es proteger a la sociedad de los que intentan aprovecharse de ella.  En cualquier sociedad civilizada, y más aún en una en crisis, los políticos deben estar libres de toda duda si se quiere mantener una mínima cohesión social.  Si hablas con un ladrón el 99.99% de las veces sólo hay dos opciones: o estás metido en el robo directamente, o eres consciente del delito y no lo denuncias porque sacas algo de forma indirecta. Y eso significa que la gran mayoría de gente que se hace llamar polític@ en España no lo es.

La política es una responsabilidad que no deberíamos remunerar. Así garantizaremos que sólo gente con vocación la practique y que se ganen la vida en el sector privado como los demás, porque la política no es un cajero automático. Tenemos que dejar de consentir que se trate como un modelo de negocio. Han robado y mangoneado tanto a los ciudadanos que hasta el más tranquilo y pacífico de los españoles  debe denunciar la corrupción y expolio de los que se hacen llamar nuestros representantes, en la calle, en Internet, en los juzgados, en todos los lados no sólo en el bar con los amigos. Ellos ni dimiten de su puesto ni de sus políticas. Nosotros no vamos a dejar de denunciarlo para que todo el mundo vea que no es que los españoles seamos una panda de vagos (aunque hay que admitir que unos trabajan más que otros) si no que nuestros “representantes” se dedican al dinero fácil, ayudando a sus amigos empresarios y ladrones en vez de luchar por el bien de la sociedad, dejándonos en rídiculo internacional con sus decisiones y sin asumir ninguna consequencia por sus acciones.

Hagámos una sistema más social que permita a la sociedad participar en la política día a día. Firma estas propuestas, son un primer paso para obligar a los políticos a que nos escuchen siempre y comenzar un sistema de representación real al servicio de la sociedad. Por algún sitio hay que empezar, porque si dimitieran mañana en bloque todos los diputados, ¿qué cambiaría?¿cómo vamos a evitar que los siguientes no se corrompan? Debemos cambiar el modo de entender la política que cada ciudadano la ejercerza día a día a través de una estructura que lo permita.

No nos escracheemos a nosotros mismos

Toda la legitimidad de cualquier reivindicación se cae a plomo cuando se dañan libertades fundamentales de sólo una persona. Los políticos son personas aunque a veces dudemos de su pertenencia a la especie; nos pueden caer bien, mal o fatal, sus decisiones pueden haber arruinado gente y tenido como consequencia la muerte de personas pero siguen siendo seres humanos y deben recibir los mismos derechos que nosotros reclamamos, aunque algunos no los merezcan. De lo contrario no somos mejores que ellos.

buzonDar panfletos, hablar con la gente, ir a reuniones públicas e institucionales y expresar reivindicaciones en sitios públicos (incluso dada la negación a escuchar por parte de políticos comparto la necesidad de hacer aparecer por su portal), pero sin dañar propiedad privada ni pública por el camino. Me encanta la idea de los buzones azules, pero me da pena que el presupuesto de Correos se use en repintar buzones, si los dejarán de azul sería perfecto, si no robaran mejor todavía pero la realidad es que siguen robando y encima se justifican sus robos por el gasto de pintar buzones. Los vecinos de los políticos, corruptos, etc. no deberían tener que pagar para limpiar carteles de un portal, bastante pena me dan compartiendo edificio con semejantes personajes, (si se quitan fácil podría pasar, aunque de puntillas).

Además cuando alguna persona objeto de protesta exagere lo que ha pasado para hacerse la víctima, gente que no estaba allí, no conoce la situación del país o la poca credibilidad de estos personajes puede verse influenciada contra los movimientos de reivindicación que tienen toda la razón de ser. No sé si algún día algún lider internacional apoyará las movilizaciones españolas, pero sé que no lo harán con acusaciones de “vandalismo” por el medio, porque no se mojarán ni molestarán en buscar la verdad. Mejor hacer cosas siempre en espacios públicos y sin dañar propiedades para evitar acusaciones de cualquier tipo. Quizá deberían grabarse integramente estas acciones de reivindicación para tener pruebas contra las calumnias que van a surgir.

Frustración, ira, odio, lo entiendo y lo comparto pero debemos tener cuidado en cómo lo expresamos porque sólo con un acto que se pase de la raya se va a generar una marea de publicidad negativa que sólo dañará la protesta y  la tildará de radical limitando así su capacidad de crecimiento, y con lo mal que está tanta gente es fácil que algo se escape. También tengo que decir que me parece deleznable e inmoral que políticos confrontados con la verdad por ciudadanos les llamen terroristas. Los lobby ejercen presión para que se aprueben leyes que les benefician y no les llaman terroristas, pero claro, ellos lo hacen con comilonas y regalos y los ciudadanos lo hacen con protestas y dejándoles cartas a ver si les entra un poco de la moralidad que les falta. Si no quieren la atención hay dos opciones: hagan su trabajo protegiendo a los ciudadanos o dejen de ser políticos. Hay que estar a las duras y a las maduras, sobre todo cuando las duras las han provocado ellos con sus maduras.

Alguien me ha preguntado en uno de mis comentarios del Huffinton Post, ¿Y qué hacemos cuando las protestas pacíficas no sirven de nada? Protestar más, proponer ideas que puedan permitir un consenso (que nadie gane el 100% pero ambas partes mejoren para que una tercera parte pueda ver la propuesta como una opción válida y así consiguer más apoyos), conseguir ayuda exterior para ejercer presión internacional.
Es frustrante lento e injusto que esto esté pasando y los políticos no ayuden a la gente si no que digan Que Se Jodan en el congreso y sigan recortando derechos y mintiendo. Dan ganas a cualquiera de liarse a puñetazos, pero dañar propiedad pública o privada, entrar en los portales no es la manera porque las cosas se pueden salir de mano muy fácilmente y no tenemos el pasado más pacífico….. Lo de insultar lo dejo a disposición de cada uno porque entra dentro de la libertad de expresión, no deberíamos tampoco pero no sé si a eso me podré resistir dada la  ocasión..

Llevan años robando y poniendo sus intereses por encima de todo; ha sido hace unos pocos años 4 o así cuando un volumen considerable de gente ha empezado a despertar porque les afectaba a ellos. Es muy complicado recuperar en dos años todo lo que se ha ido perdiendo con complacencia en 10. Se pueden ir recuperando cosas, pero todo de golpe sin un movimiento que conlleve violencia…shomeri alguien lo cree posible adelante, tampoco quiero ser gafe!. El temor que tengo es que la ira que ha provocado acciones como el escrache, se multiplique por mil si el escrache pacífico no funciona, ¿y cuál es el siguiente paso en esa secuencia de acciones? Sólo se me ocurre la guillotina francesa, y aunque se la merezcan todos los que nos han robado para su propio beneficio, no quiero que mi país acabe así.

La coherencia se muestra cuando se está en el punto límite y se mantienen los principios de respeto que demandamos que los que gobiernan tengan con nosotros. No es justo que nos pisen y tengamos que mantener la compostura a la vez, pero hay tantas injusticias en este mundo que hemos montado entre todos queriendo o sin querer… esta es la oportunidad para crear una  sociedad mejor y un sistema mejor, pasito a pasito para que podamos cambiar sin que salte todo por los aires; no perdamos la paciencia, generemos violencia y mandemos todo a la mierda.