¿Emigrantes maltratando inmigrantes?

No se cuántas veces habré oído: si tienen problemas en su país que se queden allí y lo arreglen en vez de venir a España. Normalmente esos comentarios se dirigen a inmigrantes de países poco desarrollados, porque parece que a nadie le molesta un inmigrante noruego o canadiense.

Parece mentira que un país que ha emigrado tanto (la guerra civil y la dictadura echaron de España a millones) tenga ese desdén con los inmigrantes tratándoles como mensajeros de desgracias como decía Bertolt Brecht; muchos dirán que tenemos bien merecido el exilio que los españoles están sufriendo porque ahora ser español es llevar desgracias incorporadas de serie (paro, corrupción, complacencia por no haber hecho algo antes, indiferencia e ignorancia supinas de cómo hemos llegado a esto…). ¿A todos los que nos hemos ido se nos va a decir que nos teníamos que haber quedado en España sin trabajo intentando cambiar el sistema? O la gente entiende que sus compatriotas quieren sentirse realizados y trabajar para construir un futuro profesional, y no tienen tiempo que perder porque cuanto más tardes en empezar a trabajar más tardas en tener una vida digna. Si entendemos y apoyamos a nuestros inmigrantes lo mismo deberíamos hacer con los que llegan a España.

Alguien que emigra ya lo pasa suficientemente mal estando solo en un país con una cultura diferente como para que encima se le juzgue por su país de procedencia presuponiendo que si viene de un país poco desarrollado o con problemas económicos merece menos que si viene de un país estable o ha nacido en España. Mientras venga a trabajar honradamente y cumpla con las leyes de convivencia debería dar igual su nacionalidad. A los que habría que perseguir es a los que les contratan de formal ilegal para explotarles sin que tengan ningún derecho, ni siquiera denunciar los abusos por miedo a ser deportados. Eso es lo que provoca que se devalúen los salarios, la falta de moralidad en la contratación, aprovechando que los inmigrantes vienen de una situación tan mala que aceptan cualquier tipo de trabajo porque algo es mejor que nada, convirtiéndolos en esclavos como afirmaba Patiño. Y si no miremos alrededor y veamos como la gente en España está haciendo un montón de sacrificios laborales que hace unos años eran impensables por miedo a perder el trabajo, por no mencionar los españoles que recogen latas en Oslo (¿alguien pensaba que esto iba a pasar?), o los camareros en Londres o Alemania de los que se abusa.

Andrés Fabián dijo “Los inmigrantes del Tercer Mundo terminan viviendo una doble exclusión: de la sociedad que jurídicamente los protegía, se encuentran excluidos de las posibilidades de progreso; mientras que de la sociedad en la que depositan sus esperanzas de progreso, se ven excluidos de la pertenencia y la protección jurídica”. Ahora esta exclusión no afecta sólo al Tercer Mundo, quizá la clave está en admitir que España está más cerca del Tercero que del Primer mundo gracias a las políticas económicas y sociales nefastas de los últimos 30 años, si 30 porque quien piense que España iba bien vivía en la ignorancia, si no no estaríamos así después del estallido del ladrillo porque tendríamos algo más que nos sustentara.

En todos los países la inmigración se reparte entre trabajadores altamente cualificados y gente con menos formación. A menudo los trabajadores cualificados no poseen el idioma del país destino y comienzan su experiencia en otro país como trabajadores en el sector servicios hasta que adquieren un nivel adecuado de lenguaje. Esto es lo que les pasa habitualmente a los españoles, nuestro sistema de educación deja mucho que desear en idiomas, y salvo contados colegios privados o aquellos que fueran a clases particulares, la mayoría de los españoles que emigran tienen que pasar unos meses de camarero o cuidando niños hasta que tienen el idioma suficiente para desempeñar el trabajo para el que han estudiado, esto es lo que veo a menudo en Londres.

Considerando todos los españoles que estamos emigrando porque es la única manera de conseguir un trabajo, debemos dejar de pensar mal de los inmigrantes y recriminar a cualquiera que lo haga, a no ser claro que no nos importe que nuestro amigo, primo, hijo o sobrino se le margine dónde haya emigrado. La crisis no debe ser excusa para marginar la inmigración, todo el mundo tiene derecho a buscar trabajo y ganarse la vida en el país en el que queramos (o podamos). El concepto de ciudadano implantado en el mundo es el definido por Frédéric Mertens de Wilmars “condición sine qua non del ser ciudadano europeo es todavía un vínculo nacional”, que en realidad une ciudadanía y la suerte que hayas tenido de nacer en un país o en otro. Sin embargo todos somos seres humanos, la mayoría tratando de ganarnos la vida honradamente y por ello todos merecemos el mismo respeto, bien vendamos pañuelos en los semáforos o vayamos a comprar ropa a la calle Serrano.

Ahora a los españoles que estamos fuera se nos mira mal, se nos juzga por la incompetencia y corrupción de nuestros políticos y muchos nos enfrentamos a la hostilidad de los países de acogida cambiando las leyes de inmigración para expulsarnos; ser un ciudadano de segunda clase en un país extranjero no es una sensación nada placentera con la que vivir todos los días. A mí al menos me gustaría poder decir a la gente que nos trata así que nosotros aunque estemos en crisis tratamos a todos los seres humanos dignamente siempre y cuando respeten las normas de convivencia. No es que por no decirlo no se lo vayan a decir a un español pero por lo menos los que estamos fuera podremos decir con orgullo que en nuestro país no se trata mal a los inmigrantes y reclamar que nos traten mejor a nosotros.

 

Anuncios

España se vuelve nómada

investigadorEspaña no es un país para desarrollar una carrera profesional legítima con futuro. Creo que nunca lo fue. Durante la dictadura no había posibilidades para generar una industria innovadora, estábamos más ocupados mirando el gran invento que era la televisión, cómo para plantearse el fan de Alfredo Landa que Españoles pudieran crear algo innovador. Cuando acabó la dictadura tampoco se invirtió lo necesario en I+D ni se facilitó la creación de pequeñas empresas que pudieran ofrecer una salida a la gente con ideas. Esas ideas que echamos hoy tanto de menos porque el país ha vivido del ladrillo en vez de nuestros cerebros, todos esos cerebros que están siendo reclamados por Alemania a razón de 200 000 al año. Lo cual quiere decir que tontos los españoles no somos, si no que nuestro país no sabe aprovechar nuestras posibilidades.

La reforma laboral ha terminado con las pocas esperanzas de retener y atraer trabajadores altamente cualificados en España (voy a dejar a un lado los estropicios que hace a  la gente sin carrera porque no daría a basto si lo juntase todo). Pudiendo escoger, ¿quién va a ofrecerse voluntario para ganar menos de mil euros, tener un contrato de meses con suerte, no poder  permitirse pagar un alquiler en una casa digna y comer algo más que cocidos día sí día también? Si sólo fuera un problema de ajustar gastos, la gente viviría con la familia para siempre e iría tirando, como ya tienen que hacer prácticamente todos los jóvenes españoles y ahora los no tan jóvenes. A la falta de trabajo en general, hay que sumar la inexistencia de muchas profesiones de alto nivel y la cultura laboral de nuestro país. Una mezcla que hace que cualquiera con unos medios mínimos haga la maleta.

Porque lo más mezquino de todo es que después de haber estudiado un montón de años, luchado por conseguir un trabajo en tu campo (un auténtico lujo en nuestro país) y currar más de las horas que pone tu contrato para evitar que te llamen vago o te despidan pojefeGritar “falta de compromiso”, de regalo eres tratad@ todos  los días como una auténtica mierda. Tienes que estar sentad@ en la silla para que tu jefe piense que estás trabajando y aguantar malos modales y amenazas cuando algo no sale de acuerdo a unas espectativas  que demasiado a menudo son irreales e inventadas para evitar la bronca de los que están por encima. Habiendo otra opción, ¿quién va a querer vivir así?

Siempre oyes  decir que en España trabaja uno de cada siete y que todos los jefes son una panda de cretinos que se aprovechan de los de abajo. Pensé que no sería para tanto pero me equivoqué, cuando lo viví en primer persona decidí ahorrar lo más rápido posible, hacer un Máster fuera y no volver. A mis ganas de vivir en otra cultura se unió mi convicción de que hay otras maneras de trabajar y que ser un empleado no significa ser esclavo maltratado. Mi convicción de que no todo el mundo sirve para ser jefe y que una persona tratada con respeto y en un ambiente normal va a producir mucho más y mejor que alguien con miedo permanente a que se le grite.

Para mi esta visión de cómo gestionar a los trabajadores es una de las bases de los problemas que tenemos en España a día de hoy (yo diría junto con el sistema chanchullero que se montó en la transición). La gente debe ascender hasta su máximo nivel de competencia (lo que se les da bien y están capacitados para hacer o tienen potencial para ejercer) no hasta el máximo nivel de incompetencia (ascender hasta que lo hacen tan mal que ya no brillan y no suben más, pero nunca bajarán con las consequencias negativas que eso tiene para los que están abajo). Por ejemplo, no tiene sentido que a un programador informático excepcional se le ascienda a jefe de proyecto porque es bueno como programador. Esos dos puestos tienen unas características muy diferentes. Los buenos programadores son personas muy técnicas,  con una gran capacidad de abstracción; esto las suele hacer personas independientes y que a menudo disfrutan trabajando solos. Por el contrario un jefe de proyecto tiene que tener una visión global, tiene que saber que hay que hacer pero no necesariamente saber cómo (para eso están los técnicos, aunque un mínimo conocimiento ayude); sobre todo un jefe de proyecto debe ser un buen comunicador, con liderzgo capaz de sacar lo mejor de cada persona por el bien del equipo. En qué cabeza cabe que a una persona técnica que le guste ir a su bola se la obligue a ser jefe de proyecto y se la fuerce a liderar un equipo cuando lo más normal es que eso le parezca un castigo en vez de una recompensa. Si hay un buen programador, súbele el sueldo pero no le cambies de puesto. Si tienes un buen coordinador, hazle jefe y ayúdale a aprender la parte técnica (esto es lo que está haciendo mi empresa conmigo, en Londres claro…) Esto pasa en la industría de las tecnologías de la información a diario. Si quieres ser jefe de proyecto tienes que empezar como programador y ascender quieras o no. Yo conozco programadores que por nada del mundo quieren ser jefes, pero así está el sistema montado y jefes desastrosos que ascendieron por ser buenos programadores. Y este ejemplo se puede extrapolar a cualquier industria.

Esto provoca que tengamos jefes que no saben serlo porque no está en sus aptitudes innatas, les cuesta un esfuerzo monumental y encima la empresa no les proporciona cursos de formación para adquirir los conocimientos que les hacen falta. Así se pasan el día desquiciados porque no se sienten realizados (también los habrá que simplemente sean gilipollas, pero pienso que muchos con formación y un código de conducta promocionado por la empresa lo harían mucho mejor). Y los de abajo también se pasan el día desquiciados porque están siendo “maltratados”. Al final unos por otros ninguno es tan productivo como debería ser y todos sufrimos.

vago2En otros países el trabajo se gestiona de otra manera. En el Reino Unido la gente trabaja, pero también se toman cafés (puede que tantos como en España, pero más cortos). La gente se socializa en el trabajo pero no en las reuniones; las reuniones tienen una agenda y un horario, no se usan para comentar el fútbol. Los jefes trabajan igual que los de abajo, se fían de los empleados y no asumen que si no estás en la silla no estás trabajando, porque saben que a lo mejor estás en una reunión o hablando con alguien para resolver un problema. De echo a menudo se promueven actividades en grupo e interdepartamentales porque son conscientes de que es más fácil solucionar algo cuando conoces a la persona que a fuerza de email. Muchas empresas como la mía permiten trabajar desde casa e incluso lo promueven para ahorrar en costes de oficinas y permitir a los empleados acomodar vida familiar con laboral. Se dan unos objetivos específicos y con plazos asequibles. La gente accede a cursillos para mejorar su capacidades y se ofrecen posibilidades de ascenso por méritos y capacidades, no por edad ni años en la lista. Y los empleados hacen siempre su trabajo aunque el jefe no esté mirando (aunque también descansan, más de lo que yo pensaba!).

Obviamente también depende de una empresa a otra, y de un jefe a otroy siempre hay vagos pero en las dos empresas que he estado se nota la diferencia de gestión y de mentalidad. Salvo morriña por la familia, comida y clima dudo que mucha gente vuelva porque eche de menos el sistema de trabajo. Y esto es un drama. Una generación perdida, otra que no va a poder desarrollar su potencial porque ni podrán pagarse  la universidad en España o cambiamos nuestra mentalidad como trabajadores (y cómo jefes) y demandamos a los políticos que inviertan en industria y trabajo o acabaremos siendo un país nómada, con más gente fuera que dentro como Armenia, buscando trabajo de sitio en sitio.

maleta

Yo emigrante

Emigré de España en 2009. Siempre quise irme, quizá porque tengo mucha familia en Estados Unidos y siempre me atrajo la idea de ver otras culturas. Quizá porque nunca me identifiqué 100% con muchas facetas de nuestra cultura: amor al fútbol y la fiesta por encima de casi todo, hacer todo a última hora y de prisa y lo complaciente que creo que es la mayoría de la sociedad.

Siempre pensé que lo de fuera era lo mejor porque veía que  pasaban cosas que yo querría que pasaran en España:

  • más carreras universitarias donde escoger,
  • mayor facilidad para el contacto con nuestros políticos
  • sociedades multiculturales con tiendas y restaurantes de todo tipo,
  • que la gente no te mire raro por la calle si llevas el pelo morado o te juzque por tus apariencias.

Esto no pasa en todos los países pero en muchos que yo he visitado pasa con más facilidad que en España.

En el tema laboral cuando decidí que quería ser Jefe de Proyecto porque me gusta planificar y organizar actividades me di cuenta de que en España sólo podría serlo de la carrera que había escogido a los 18, Ingeniería Informática, carrera que al fin y al cabo no me satisfacía laboralmente. En una de mis asignaturas descubrí que en otros países la gestión de proyectos se trata como una carrera en sí misma y se entiende que las habilidades de gestión son independientes de las habilidades técnicas. Vamos que no se sigue la máxima española de que todo el mundo asciende hasta su máximo nivel de competencia. Se entiende que hay técnicos que son expertos en su campo pero por serlo no van a ser automáticamente buenos jefes de proyecto, y a su vez hay gente con las cualidades necesarias para ser jefe de proyecto a la que se las puede formar en la parte técnica, o incluso contratar a un técnico que les asesore.

En 2009 justo al inicio de la crisis dejé mi trabajo de 30000 Euros como consultora y la comodidad de lo conocido para hacer un Máster y llevar a cabo mi sueño de ser jefe de proyecto.  Después del Máster he conseguido el trabajo que quería, jefe de proyecto en el sector del transporte, en una de mis ciudades favoritas, Londres y mi futuro profesional tiene muy buena pinta siempre y cuando Reino Unido no decida expulsar a los europeos en 2017.

 Sin embargo la vida de emigrante no es tan fácil como yo pensaba. Se echan de menos  la familia, la comida, los amigos e incluso parte de esa cultura popular que antes aborrecía, por no mencionar el clima. Estando fuera empecé a valorar mejor España, a comprender que todos los países tienen sus más y sus menos, incluso los Alemanes que muchos piensan infalibles, alguien debería mencionar que son altamente intransigentes, incapaces muchos de ellos de improvisar. En algunos aspectos los Españoles somos mejores que otros países.

Desde que me fui he defendido mi país de las típicas “bromas” de la gente, por ejemplo que no trabajamos porque nos pasamos el día durmiendo la siesta y estando de fiesta.  Con la crisis los comentarios han ido a ¿tú no te querrás volver a España no? Porque según estáis… O cómo puede ser que tengáis tanto paro juvenil, o ¿Por qué la gente no hace nada con toda la corrupción? Y lo cierto es que llegados a este punto no sé que responder  y lo único que siento es vergüenza de mis políticos, una tristeza enorme por mi país y frustración por nosotros por dejar que esto pase.

El sistema no tiene porque funcionar así, quizá por una vez deberíamos importar cosas buenas de fuera en vez de realities y comida rápida, opciones siempre válidas si se comlementan con programas culturales y una vegetales y proteínas.

  • En otros países hay listas abiertas donde cada diputado y cada senador tienen que ganar su distrito para obtener un escaño, además de tener que reunirse con sus votantes periódicamente.
  • Hay normas de ética y la presión social se toma en serio.
  • Hay que justificar los cargos en puestos de la administración y los trabajos públicos se obtienen con entrevistas igual que se hace en el sector privado (en UK por ejemplo).
  • Los políticos y trabajadores públicos están obligados a responder preguntas,
  • Los políticos tienen que ser transparentes con sus horarios y donantes y sobre todo conocen el verbo dimitir cuando se les pilla o incluso se intuye que están haciendo algo que no deberían porque se considera que para representar a la sociedad se ha de estar libre de sospecha, no sólo ser inocente, si no ser libre de sospecha. ¿Cómo puedes regular a la sociedad sin estar libre de duda?

Pero nada de esto pasa en España porque la política no se entiende por los políticos de alto rango como un servicio al pueblo si no la manera de tener un trabajo de por vida con un esfuerzo mínimo, todas las comodidades y un buen sueldo. En España los casos de corrupción en todos los niveles se suceden mientras los políticos en el poder se dedican al “Y tu más” y seguir las políticas dictadas desde otro país con más y más recortes que nos quitan nuestros derechos y poder adquisitivo. Yo creo que ya no tengo cobertura sanitaria en mi país, porque no cotizo, aunque en mi pasaporte ponga Española si voy a ver a mi familia y me pongoo enferma, mala suerte. Pero los políticos siguen con coches pagados por los españoles, ¿qué será más necesario?.

Como inmigrante, qué puedo decir cuando alguien me pregunta porque tenemos una ministra que aparece en un informe oficial como beneficiaria de una trama corrupta, es decir que puede beneficiarse consciente o inconscientemente de una trama corrupta y no ve un dilema ético en seguir representando a los ciudadanos que han pagado sus lujos cuando la gente está quedándose sin trabajo, sin casa y sin sanidad, sin educación y sin comida. Este caso es doblemente fácil, o lo sabías y eres corrupta, o no lo sabías y tu falta de inteligencia para preguntar o indagar de dónde sale tanto lujo te incapacita para gestionar dinero público; en ninguna empresa iban a querer un gestor que no se entera de la misa la media.

Como inmigrante, qué puedo decir cuando alguien me pregunta porque la gente que ha robado dinero público en estos tiempos de crisis no está en la cárcel y algunos siguen ejerciendo como si nada. El dinero que se ha ido a Suiza (y otros países desde el principio de la democracia) y al rescate de los bancos es el dinero con el que podíamos haber instaurado un sistema de educación y sanidad eficientes  y gratuito para todos; mejorar nuestra infraestructura para proporcionar trabajo a los parados, implementar programas de investigación que generaran adelantos para la industria y puestos de trabajo; garantizar un precio justo y asequible para la alimentación y otros gastos básicos como luz, agua y transporte.  Si hubiéramos hecho esto desde que entramos en Europa, usando el dinero que nos dieron de una manera cabal ahora tendríamos industria de verdad y no acusaríamos tanto la crisis.

Como inmigrante, qué puedo decir cuando alguien me pregunta cómo puede ser que los club de fútbol tengan presupuestos millonarios cuando todas las empresas están recortando gastos. Me dan ganas de decir que parece una herramienta para mantener a la “plebe” contenta como hacían los emperadores de Roma.

Y mientras tanto españoles recogiendo latas, a dónde vamos a llegar? Yo estoy preparando un escrito con medidas para introducir a la sociedad en la “democracia” actual. Está casi listo, espero conseguir apoyo y que empiece un proceso de cambio porque sin un cambio a mejor no vamos a ir.