Efectos secundarios del catolicismo

“La religión es el opio del pueblo”, Karl Marx

Es una cita amada por los ateos y odiada por quienes practican alguna religión. Cualquier religión o creencia puede ser muy positiva si ayuda a la persona a ser mejor consigo misma y con su entorno. Sin embargo debido al interés de quienes controlan las religiones, tergiversando los mensajes de los profetas, a menudo la religión consigue que los fieles dediquen sus energías a imponer su creencia, se distraigan con argumentos nimios y limiten su interacción con otros seres humanos para beneficio, a menudo económico, de los jefes del templo en cuestión.

Hay ejemplos de todo tipo, desde los extremismos islámicos y cristianos que obligan a la mujer a cubrirse, a las cruzadas o el terrorismo de Al Qaeda. Cuando uno se va a vivir a otro país inmediatamente se encuentra con una serie de conflictos sociales que antes no se apreciaban. No es sólo el hecho de que los españoles comemos a la una o las dos de la tarde, o que seamos tan expresivos hablando que otras culturas piensen que estamos enfadados porque nuestro tono de voz es más alto de lo que ellos estipulan tono normal. Hay muchos detalles más y muchos de ellos con el paso del tiempo los he acabado relacionando con la religión católica, predominante en España.

Puritanismo limitante. Con esto quiero decir cosas tan nimias como nuestra concepción de que quitarse los zapatos es de mala educación. Cuando empecé a trabajar fuera de España me llamaba mucho la atención que algunos de mis compañeros se descalzaran cuando se sentaban en su mesa, y de hecho caminan descalzos si van a un sitio relativamente cercano. No por más taparse y estar incómodos con la ropa o los zapatos vamos a ser más eficientes, todo lo contrario, cuanto más agusto estés más productivo serás porque en vez de pensar cada dos minutos que te duele el pie porque el zapato te hace daño estarás concentrado en tu trabajo. Pero de alguna manera muchos de nosotros pensamos que lo importante son las apariencias y que los pies son algo sucio que hay que esconder. Asociamos que hay que llevar la ropa adecuada para la situación concreta y si no parece que estas fuera de lugar y haciendo el ridículo porque no sigues las normas que alguien ha decidido por ti. En Noruega toman el sol en ropa interior y nadie se molesta.

Otro rasgo cultural relacionado con la religión es la idea que ronda en nuestra sociedad de que el trabajo es malo porque supone un esfuerzo y lo bueno es estar vagueando todo el día. Esta percepción se reduciría si la gente aprendiera a encontrar un trabajo que se le diera bien y le gustara pero a falta de eso deberíamos mover la sociedad hacia la percepción calvinista de que el trabajo sirve para redimirse y mejorarse a sí mismo. Esto no significa que haya que trabajar 20 horas al día si no que se trabaja viéndolo como una tarea de desarrollo personal en vez de una carga.

Así mismo viendo todo lo que la sociedad española está aguantando me pregunto si parte de la razón de tanto aguante estará en la idea religiosa de que hay que sufrir en esta vida para llegar al cielo. Una frase que parece que no tiene mucha miga pero en realidad induce a quien la escucha la idea de que sea sumiso, que todo lo que aguante ahora le será compensado en otra vida. Esta concepción católica no es promulgada en otras religiones. El judaísmo inculca a sus seguidores prosperar en la vida para poder ayudar a los más desfavorecidos, de ahí que sean muy propensos a meterse en negocios y amasar fortunas y a defender sus derechos en contra de situaciones adversas (cosa que incluso hacen demasiado a raja tabla). Quizá la actitud de sumisión ya la estamos acarreando desde hace siglos. Los sacerdotes protestantes en la Edad Media enseñaban a leer y escribir a sus creyentes para que pudieran acceder a la religión por ellos mismos y ser más autosuficientes, sin embargo los sacerdotes católicos intentaban por todos los medios que sus seguidores fueran analfabetos, porque así pueden tener más poder. La consecuencia es la actitud general de servilismo que hay en la sociedad actual, buscando líderes en vez de ser cada uno nuestro propio líder y pensar por nosotros mismos.

No pretendo ofender a quien tiene esta creencia, simplemente resaltar algunas facetas de nuestra cultura que no se dan en otros países y que asocio a la religión cristiana católica. De hecho muchas de estas características también se reflejan en sociedades con otro tipo de creencias como el Islam. En la mayoría de los casos porque a menudo la religión se practica de una forma limitante, imponiendo restricciones en base a la interpretación de una u otra persona sobre lo que un profeta dijo en su paso por este planeta. Si alguien decide creer en una u otra deidad debe ser libre de hacerlo. Ojalá todas las religiones avanzaran hacia una manera de complementar la vida y el espíritu del creyente en vez de restringir de manera absolutista su día a día bajo pena de arder en el infierno. Para mi eso no es religión es intentar controlar a la sociedad a base de terror.

 

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El machismo nuestro de todos los días

“Cuando las mujeres tienen éxito Estados Unidos tiene éxito”. Así de contundente habla a menudo Nanci Pelosi del papel de la mujer en el mercado laboral y en la sociedad en general. La afirmación que la líder congresista hace sobre Estados Unidos se debería generalizar a cuando las mujeres tienen éxito la sociedad tiene éxito. En el planeta hay más mujeres que hombres por lo tanto el sentido común ya tendría que hacernos ver que cuanto mejor les vaya al sector más amplio mejor le irá al conjunto.

En el último siglo se han superado muchos pasos importantes hacia el reconocimiento de los derechos de la mujer como el derecho al voto. Poder usar métodos anticonceptivos o terminar un embarazo son elementos necesarios para garantizar que sean las mujeres las que deciden cuando quieren tener hijos y poder así planear su vida personal y laboral. No pretendo trivializar el aborto, tod@s deberíamos recibir una educación sexual de calidad para conocer las consecuencias tanto de las relaciones, como de embarazos y abortos, pero es fundamental que las mujeres tengan poder sobre su propio cuerpo.

Sin embargo aún estamos lejos de eliminar el machismo de nuestras vidas. En aquellos lugares donde podemos desarrollar una carrera profesional a menudo lo hacemos con miradas por debajo del hombro, comentarios sexistas y la obligación implícita de no cometer ni el más mínimo error porque el escrutinio que sufrimos es mucho mayor, perversamente son tanto los hombres como las mujeres los que nos juzgan doblemente incluso en cosas tan nimias como la ropa. Me pareció una licencia periodística de mal gusto y poco contenido cuando informando sobre una cumbre se mencionó el atuendo de Ángela Merkel, inmediatamente pensé ¿hacen lo mismo con los líderes de países que son hombres? Y lo que es más, ¿se es mejor o peor líder por llevar un traje? Para sobrevivir a ese examen constante muchas mujeres optan por una actitud manipuladora e incluso déspota, diciendo que ser mujer en un entorno de hombres es difícil y si no se comportan así no estarían donde están. Si bien ascender siendo mujer es más difícil en muchos casos, ese argumento suena más a quiero hacer las cosas como me da la gana y me hago la víctima para conseguirlo. Así responsabilizan de su comportamiento al exterior y no tienen que molestarse en dialogar, ser amables, motivar y promover la cooperación, cosas mucho más efectivas que los gritos y despotismo pero que requieren más esfuerzo. Conste que esta critica a la manera de gestión también se aplica para los jefes, no sólo las jefas, pero los hombres lo hacen sin más y las mujeres usan como tapadera su género, haciendo flaco favor al resto de las mujeres de generaciones venideras y perpetuando estereotipos tradicionales que deberían estar fuera de la sociedad del siglo XXI.

Si necesitan un modelo a seguir podrían fijarse en Khaleesi de la serie Juego de Tronos, un de los pocos caracteres televisivos femeninos con carácter, decisión y a la vez compasión. Desde luego no abundan roles femeninos positivos y fuertes en nuestras referencias culturales. La mayoría de vídeos músicales ponen a las mujeres como objetos sexuales, tanto si son las cantantes como si son bailarinas la cosa es que tengan poca ropa y hagan poses provocadoras. Canciones, películas y series de televisión promueven el concepto de que las mujeres somos seres indefensos esperando que un hombre nos rescate. Incluso en los anuncios se pueden apreciar estos mensajes; en un anuncio del seat Ibiza el chico hace que a su pareja se le pase el enfado persiguiendo el taxi en el que ella se ha ido con el Ibiza, dando a entender que los enfados de las mujeres son una nimiedad y cualquier cosa material hará que se nos pase.

Artistas tan famosas como Beyoncé promulgan ese mensaje de mujer desvalida en la mayoría de sus canciones, llorando por su ex novio, buscando un hombre a toda costa… sin entrar en los mensajes estilísticos que envían. Normal que tantas chicas de hoy en día basen su autoestima en tener o no pareja (aunque esa pareja no sea buena para ellas) y su apariencia física, ignorando que lo importante es aceptarse y estar agusto con uno mismo porque sin eso dará igual tener un novio que ochenta. Como dice Pink en su canción Stupid Girls “dónde ha quedado el sueño de una mujer presidente, está bailando en un video al lado de 50 cent”. Ella, Kesha y de vez en cuando Lady Gaga son de las pocas artistas famosas a nivel mundial que se atreven a desafiar esta cultura de estereotipos y animar a las mujeres (y a otros sectores discriminados de la sociedad) a tomar el control de su vida y ser ellas mismas. De lo contrario se exponen a ser carnaza de depredadores emocionales y acabar con problemas de autoestima y salud muy serios como los narrados en el último libro de Lucía Extebarria “Tu corazón no está bien de la cabeza”.

Si se quiere acabar con la desigualdad de género o la discriminación de cualquier motivo lo único que hay que fomentar es el respeto y la tolerancia en el hogar y en los centros educativos. Promover que ambas partes de una pareja (y en realidad todas los habitantes del planeta) deben tratarse con respeto y admiración para tener una relación saludable y que les permita crecer personalmente y convivir. Cuantas situaciones de malos tratos y discriminación se evitarían haciendo eso en vez de enseñar lo mínimo posible y poner leyes “de igualdad” defectuosas para parchear lo que es una simple cuestión de educación y sentido común.

 

Sentirse español no es una obligación

En el segundo debate presidencial de las pasadas elecciones Mitt Romney acusó a Obama de no haber condenado como acto terrorista el ataque a sus instalaciones en Bengazi; Romney se equivocó en su acusación ya que Obama lo había calificado como tal en una rueda de prensa y hasta la moderadora del debate le hizo un fact check en vivo que será recordado para la posteridad. Obama aprovechó la circunstancia para recriminar que un candidato a la presidencia usara la seguridad nacional como arma electoral, una práctica que se está instaurando en su política pero que no era común décadas atrás.

En España la seguridad nacional siempre se ha usado como arma política y de forma partidista, desde terrorismo a nacionalismos, pasando por Perejil o Gibraltar, no hay límites para conseguir/mantener/criticar el poder. Entendiendo seguridad nacional como todo lo que afecte al territorio, los acuerdos y desacuerdos sobre Gibraltar llevan años generando noticias, sobre todo con los gobiernos conservadores y cuando éstos están en situaciones delicadas. Nunca entenderé la obsesión que genera esa frase de “Gibraltar español” como si la España que la repite no supiera superar el hecho de que se cedió el peñón hace siglos por voluntad propia y que sus habitantes quieren seguir siendo británicos. Y yo les entiendo. ¿Quien querría ser de un país que les manipula cuando quieren distraer la atención de sus problemas? ¿O de un país en crisis dónde sus políticos empeoran la crisis económica sin aceptar ninguna alternativa ni responsabilidad por la miseria que están generando o los robos que han auspiciado? Dudo que pretendan generar sentimiento español en los gibraltareños porque van por el camino contrario y no pueden ser tan ilusos de no verlo.

A nivel internacional espero que no pretendan nada más que abochornar aún más a una población que tiene más aguante del que debería. Parece que Gibraltar ha inutilizado un caladero de pesca español aparte de ser un paraíso fiscal como lo son el Reino Unido y España para las multinacionales; no encuentro por ningún lado el plan del gobierno contra el paraíso fiscal español que nos generaría ingresos y evitaría recortes. Por honestas que fueran las reivindicaciones, en cualquier negociación las maneras lo son todo. Un gobierno que no sabe dialogar y negociar con otro si no que a las primeras de cambio dice bravuconadas como “se acabó el recreo en Gibraltar” no me parece digno de escuchar, y eso que a Margallo es al que considero más competente de todos los ministros. Este comportamiento resulta ridículo cuando además viene de un gobierno que tiene una falta evidente de credibilidad en el exterior debido a las investigaciones de corrupción y las mentiras que se van acumulando en su gestión. Está intentando asustar a un país con influencia internacional (pocos les recriminan la guerra de Irak) cuyos representantes dimiten cuando son pillados en cualquier tipo de mentira, incluso mentir sobre una multa de tráfico años después de que sucediera. No se puede pretender que un país extranjero te respete si no actúas con respeto y ética cada día.

Ser español es un hecho legal pero también es un sentimiento que no se puede forzar por conveniencia económica del gobierno de turno. Gibraltar es británico, ellos quieren seguir siéndolo y nunca han pedido nuestra ayuda, sólo que les dejemos en paz. Los que piden nuestra ayuda son los habitantes del Sáhara pero a ellos se les ignora sistemáticamente y en las conversaciones con Marruecos parece que se prefiere pedir el indulto para alguien que ha abusado de niños que ayudar a la antigua colonia. A zonas de España que se plantean dejar de serlo no se las deja hacer un referéndum y se las descalifica, como si al insultarlas vayan a querer quedarse. Si la constitución no lo permite, se puede cambiar, para otras cosas bien que se ha cambiado. Puede que la excusa del nacionalismo español sea sólo eso, una excusa, y que detrás haya motivos económicos, porque la realidad es que si regiones económicamente potentes como Cataluña o Pais Vasco no formaran parte de España el país sufriría un retroceso muy importante. Y de eso no hay que culpar ni a Catalanes ni a Vascos; durante años ellos han sido capaces de mantener y aumentar su industria mientras el resto dejaba que los políticos vendieran todo a precio de saldo. Sería infinitamente más constructivo para todos llegar a un acuerdo que beneficie a todas las partes, pero para eso se debe mantener un respeto que no se está teniendo.

En relaciones personales se aconseja reconocer cuando tu pareja no te quiere y dejarla porque nada bueno saldrá de una unión en la que todas las partes no están igualmente involucradas. Deberíamos trasladar este principio a la política. Intentar encontrar una fórmula que satisfaga las necesidades de todos y si no es posible aceptar el rechazo y que cada uno vaya por su lado deseándonos lo mejor.

 

Abortar es un derecho no un sacrilegio

Intento respetar todas las religiones, mucho más de lo que la mayoría de ellas me respetan a mi ya que intentan imponerme sus valores como si fueran la única opción para poder vivir. Dejando a un lado los métodos criminales que muchas religiones utilizan (cruzadas, inquisición, terrorismo islamista, etc.) ahora también aplican métodos legislativos. Todo gracias a la falta de ética de políticos legislando con sus creencias personales.

En España hemos visto como lo han hecho con la educación. Otorgando a la religión el mismo valor que a otras asignaturas, porque para ellos aprender a rezar es tan importante como aprender a sumar. De paso enseñan eso de que la vida es sufrimiento y cuanto más sufras más se te compensará para que no se quejen de la miseria que se van a encontrar.

Con la excusa de que algo que no puede vivir por si mismo está vivo y tiene derecho a la vida pretenden sobreponer su ideología frente a los derechos de las mujeres que tienen que cuidar esas células durante meses para que puedan vivir algún día. Ese argumento sólo sería aceptable cuando el feto puede sobrevivir sin la madre de forma segura, a partir de las 37 semanas aunque algunos lo consiguen antes. De todas formas ese planteamiento obvia que las mujeres sufren cambios en su cuerpo durante el embarazo, algunos irreversibles, así como dolencias tras el parto y por lo tanto es dictatorial no dejarlas decidir si quieren asumir esos cambios en su cuerpo y tener un hijo. Sin olvidar las mujeres que optan por interrumpir un embarazo porque su pareja no quiere ninguna responsabilidad y ellas no se ven con las fuerzas ni medios para criar un hijo solas ni quieren tener nueve meses de dudas y sufrimiento. No es cuestión de darlo en adopción, es cuestión de que el simple hecho de llevar a término un embarazo supone cambios hormonales y físicos, a veces dolorosos y algunos permanentes, que un ser humano no tiene por que ser obligado a sufrir por una ideología, y muchísimo menos si no la comparte. Además no todos los embarazos son deseados, algunos son fruto de crímenes; además del trauma de ser violada es increíblemente cruel y mezquino obligar a alguien a sufrir cambios en su cuerpo que no habia planeado recordando cada día la agresión que lo originó, como si no fuera bastante tener ese recuerdo traumático el resto de su vida.

Yo estoy a favor del aborto pero no exijo que aborte todo el mundo, si no que se deje abortar de forma segura a la gente que lo quiera hacer. De lo contrario miles de mujeres acudirán a clínicas clandestinas que cobrarán un dinero desorbitado y además pondrán su salud en peligro, pero ellos hablan de derecho a la vida, a la vida de quién porque de la mujer no lo parece. En este siglo las mujeres no deberían ser tratadas como incubadoras que tienen que aceptar todos los hijos como providencia incluso si éstos no serán capaces de vivir por sus propios medios. Los hijos deben ser queridos por sus progenitores para garantizar que no son maltratados, están bien atendidos y pueden tener una vida digna. Cuando se detecta que un feto tendrá carencias motores o psicológicas se debe poder decidir si se quiere continuar con ese embarazo. Ese bebé no podrá tener un trabajo para mantenerse por si mismo cuando falten sus padres o necesitar más de lo que los padres pueden proporcionar y eso conlleva una serie de problemas a los que hacer frente; el estado no debería tomar esa decisión por nadie si no poner los medios para que sea la que sea los progenitores tengan ayuda, tanto para abortar como para cuidar a una persona con necesidades especiales.

Además el aborto (o imposibilidad de hacerlo) no sólo afecta a las mujeres, si no también a sus parejas porque ninguno podrá decidir de la misma manera cuándo incrementar su familia. Siendo los métodos anticonceptivos la primera medida, hay que ser realistas y ver que la mayoria no son efectivos 100%. Obligar a llevar a término todos los embarazos puede ser una forma de esclavizar a la sociedad; al tener más hijos que alimentar la gente aceptará cualquier condición laboral porque mejor es un poco y malo que nada y morirse de hambre.

Si las leyes para restringir el aborto pretendieran por algún casual fomentar la natalidad, en vez de dificultar la terminación del embarazo deberían proponer medidas de conciliación laboral para que los padres puedan flexibilizar su jornada laboral y atender a sus hijos o subvenciones para guarderías y ayuda doméstica. Por no mencionar dejar de discriminar a las mujeres en el trabajo por el simple hecho de que la naturaleza decidiera que ese género tendría los bebés porque por desgracia igual hay alguna mujer que en el siglo XXI prefiere abortar por miedo a perder el trabajo.

 

Mejor demasiados que demasiado pocos

Pocas palabras educadas pueden describir mi descontento con el PSOE por todos los recortes que aplicó en sus dos últimos años de ZP y todo lo que hicieron, o más bien dejaron de hacer por el bien del país durante 30 años, porque a pesar de la crisis no estaríamos tan mal como estamos si hubieran construido un modelo económico digno, que tiempo tuvieron. La frustración y enfado que tengo con el PP es todavía mayor porque no comparto su ideología y me pone de los nervios como comulgan con la iglesia para adoctrinar a toda la sociedad; hacernos pobres no es suficiente, tenemos que ser pobres católicos. Pero llegados al punto en el que estamos ¿qué hacemos ante una crisis que hasta el ministro de exteriores reconoce que no saben cómo arreglar? (y desde aquí le agradezco el gesto de honradez, porque ya era hora de que alguien lo dijera, ahora empiecen a escuchar a los demás que les dan ideas, por ejemplo éstas para las que no necesitamos dinero de Europa). ¿No deberíamos unirnos todos contra la crisis, políticos de todas las ideologías pero también ciudadanos colaborando por el bien común?

Hay dos cosas a considerar, qué hacer y quién lo hace. Para empezar debemos discutir sobre las medidas a poner en marchar, sobre todo viendo que lo que se está haciendo no funciona. Seguir en las mismas después de cinco años de malos resultados es de locos y algunos orgsnismos exteriores dan atisbos de racionalidad. Los políticos españoles no conocen la palabra rectificar, pero la demanda social y la evidencia de la inutilidad de los recortes harán que tarde o temprano esto cambie, hasta Alemania está entrando en recesión porque ya no exporta al haber tantos países en crisis. Esperemos que sea pronto porque ya es muy tarde.

Pero quién debería participar cobra cada vez más importancia aunque no de una manera directa. Por supuesto el primero grupo de implicados son los políticos que para eso les pagamos. Además está lo que puede hacer la sociedad, por ejemplo a través de movimientos sociales. Con el aumento de la crisis aumenta la crispación de la sociedad hacia todos los políticos (siempre que no sean sus familiares o amigos, claro esos no son tan malos y los voto igual) y los votantes del partido contrario. Los políticos de todas ideologías van en contra de los movimientos sociales y los políticos de ideología contraria… Vamos cada uno contra los que no piensan como él o le cae mal porque como todos los partidos han formado parte del lio en el que estamos se puede repartir culpa a expuertas. A veces sin darse cuenta que deberían mirarse en el espejo porque si ellos se hubieran quejado y actuado con los chanchullos del sistema que se montó en los 70 los politicos no habrían estado 30 años riéndose de nosotros, dejándonos sin economía que pueda combatir una crisis de deuda que no afecta tanto a otros países porque son capaces de vivir de algo más que sol y ladrillos.

Entiendo que la gente que lleva años movilizándose, currándose cosas para explicar a la gente qué nos está pasando y por qué, les reviente que ahora un politico de partido A, B ó C vaya a algunas de las manifestaciones porque da la sensación de que intentan lavar su imagen y aprovecharse del esfuerzo de otros para conseguir votos. También entiendo que desconfíen y les moleste que gente que formaba parte de los movimientos y critican el sistema ahora estén pensando montar un partido (aunque yo lo veo un paso lógico para que no se pueda decir que las protestas no tienen legitimidad, no hay mayor legitimidad que ganarles en su propio terreno). Sin haber estado nunca presente en manifestaciones en Madrid porque ya estaba fuera, creo que las expulsiones o el cruce de comentarios deslegitimando participaciones de políticos en protestas son la consecuencia directa de la burbuja en la que viven los partidos; como existe una doctrina de partido que impide a sus diputados/concejales expresarse libremente bajo multa o pena de expulsión (y ellos lo llevan bastante bien porque siguen el juego, si no muchos más estarían expulsados de partidos como Cristina Almeida), ahora los ciudadanos rechazan cualquier militante o politico de un partido porque lo asocian a la organización; la doctrina y la lista cerrada que les protegía y garantizaba sueldo público es ahora su verdugo. Les está bien empleado por cerrarse tanto a la sociedad que ya no los vemos como parte de ella si no como uno de los problemas.

Sin embargo me pregunto si en vez de gastar tiempo y esfuerzo en cuestionar quién tiene derecho moral a ir a una manifestación o unirse a una reivindicación deberíamos usar esa energía en difundir una conciencia social y los motivos de nuestra situación (porque mucha gente no conoce ni la historia de España del último siglo) para centrarnos en conseguir el cambio que necesitamos teniendo todos los participantes conocimientos suficientes. Si explicamos bien nuestra historia reciente todo el mundo se dará cuenta de que el PP y el PSOE han sido prácticamente lo mismo (salvo contadas leyes sociales promulgadas por el PSOE que no les disculpa de sus errores garrafales en economía o sus casos de corrupción) y dará igual que estén o no en las manifestaciones porque la gente sabrá la verdad y no podrán aprovecharse de ellas. De lo contrario tendremos una parte de la sociedad decidiendo por los demás quién debe manifestarse; dejemos que cada uno decida por su cuenta y la gente tenga la información necesaria para opinar sobre lo que ve con conocimiento de causa. Además con mayores números las movilizaciones tienen mayor repercusión y pueden conseguir mayor apoyo exterior, ya dijo Esopo que la unión hace la fuerza;¿les estoy utilizando como carnaza? sí, no me importa que gente se añada a mi causa voluntariamente si eso me ayuda a conseguir mis fines porque si los fines están claros no podrán ser manipulados aunque algunos lo intenten.

Quizá entre estos acoplados haya auténticos arrepentidos, no hay que descartar esa posibilidad por remota que sea. Recuerdo un programa del Intermedio en el que una señora dijo que había votado al PP y quería que le devolvieran su voto, lo mismo pienso yo del PSOE (sí yo soy una de las incautas que pensaba que había diferencias sustanciales entre PP y PSOE, ahora he aprendido más y evolucionado). También habrá políticos que se arrepientan o no comulguen 100% con el partido pero sean cobardes para enfrentarse, quizá si fueran a las manifestaciones podríamos aprovechar esas situaciones para cuestionar la doctrina del partido y contrarrestar la posible manipulación que quisieran hacer con fines electorales. Muchas cosas que parecen riesgos pueden ser oportunidades.

El sistema que tenemos sólo funciona para una minoría y hay que cambiarlo, pero creo que ese cambio debería hacerse contando con todo el mundo que quiera unirse a la causa de forma productiva y mirando al futuro juntos. De lo contrario este cambio tampoco incluirá a todo el país y no será moralmente mejor que lo que tuvimos durante la dictadura o ahora gracias a la Transición que transicionó los chanchullos del régimen a chanchullos legales con aprobación de Europa. Al final nos guste o no todos somos españoles, todos tenemos derecho a expresar nuestra opinión sobre qué país queremos, aunque al de al lado no le guste, y el deber de respetarla con educación, en eso se basa una democracia moderna aunque lleve más esfuerzo que imponer nuestra idea. El truco es luego gobernar para la mayoría de la sociedad llegando a compromisos puntuales y siempre garantizando una vida digna para todos porque lo contrario atenta contra los derechos humanos, el propio concepto de gobierno y democracia y el futuro de nuestro país y las generaciones venideras.

 

Derecho a decidir, para todos

Ya lo dijo Stéphane Hessel. En épocas de crisis la sociedad se rebela. La pregunta es ¿cómo nos vamos a rebelar los Españoles?

La maneegoismora más cómoda es ¡sálvese quien pueda!  Unirte a la gente que piensa sólo como tú y promover sólo tus propuestas a costa de las de los demás, porque como tú estás jodido se apodera de tí el instinto de supervivencia por encima de los derechos ajenos.

Y así prosperan movimientos extremistas de derecha o de izquierda, de unión y separación que atacan a la parte contraria culpándola de todos sus problemas.

Los movimientos extremos de derecha en España no son ningún desconocido, a partidos políticos que están aumentando sus afiliados con la crisis, hay que sumar los seguidores de la vieja España. Hace poco otro general recordó esta visión de España diciendo que la patria vale más que la democracia. Por si acaso habíamos olvidado que las dos Españas siguen demasiado presentes en nuestra sociedad.

Luego se abre una lucha interna en el PSOE y se sanciona a una parte simplemente porque esos diputados catalanes votan para conseguir un referendum catalán, mostrando una vez más un problema de base de nuestra política, ¡todos a filas que se pasa revista! No sé si esos diputados catalanes votan sólo por su conciencia, para ganar más votos o porque a ciencia cierta saben que la mayoría de los ciudadanos que representan quieren  el referéndum. Me es indiferente,  mesoldadoAsterix parece muy poco democrático que el PSOE les sancione por tener una opinión diferente y de regalo quien Preside el partido no atiende a los medios cuando se anuncia la noticia.

Porque en la democracia hay libertad de expresión, ¿o no?. Y como yo quiero un sistema en el que los diputados voten lo que los ciudadanos que representan quieran, si los catalanes quieren el referéndum, tengámoslo. Y si el resto de las comunidades quieren opinar sobre el tema (ya que les afecta), tengamos otro referéndum también, o el mismo a la vez, me da igual. Pero siempre cumpliendo la ley; si la ley no te lo permite más allá de toda duda, primero consigue cambiar la ley para luego conseguir tus objetivos. No vaya a ser que nos quejemos cuando alguien hace un apaño para robar y vayamos a hacer lo mismo cuando nos conviene. (Conste que yo no soy experta en ley constitucional ni derecho.)
Después de más de 30 años de una Constitución hecha deprisa y corriendo para solventar la papeleta, es momento de revisarla y adaptarla a la sociedad actual. ¡Además hay cosas que ya ni son válidas porque son derechos que nos han quitado! Estado federal, división, otra fórmula que refleje mejor la situación y los sentimientos de la sociedad, lo que la mayoría decida que para eso es mayoría. El mundo no se va a acabar.

Basta ya de divisiones,  ¿no somos todos de la misma especie?. Hay que olvidarse del miedo al cambio ya o para cuando nos demos cuenta no va a haber país que dividir ni del que echar al grupo social de turno.

En la situación actual la división sólo favorece a los que tienen el poder, porque mientras nosotros discutimos ellos siguen a lo suyo, quitándonos todo. La solución es colaborar con la gente de todas ideologías encontrando una causa común que nos beneficie a todos y nos facilite conseguir nuestros objetivos en un segundo paso. Ese punto común para todas las protestas que tenemos en España es la necesidad de hacer que los políticos nos escuchen a nosotros en vez de a los que están escuchando y seamos todos los que podemos decidir.

Los poderosos tienen miedo a la sociedad porque temen que no les dejemos aprovecharse más. Parece que los ciudadanos también pero no hay motivo para ello. La mayoría de los seres humanos son personas razonables, que conviven pacíficamente, con sus inquietudes y preferencias en asuntos puntuales. Sólo una minoría muy ruidosa se dedican a romper la ley, generar guerras y aprovecharse de la bondad de los demás, seamos sinceros, porque es más fácil dejarles que lo hagan que pararles. El mundo está muy mal pero si los malos fueran la mayoría hace mucho que el planeta habría explotado. Debemos confiar que podemos crear una democracia 2.0 como defensa frente a esta minoría abusona y extremista.

juntos