El machismo nuestro de todos los días

“Cuando las mujeres tienen éxito Estados Unidos tiene éxito”. Así de contundente habla a menudo Nanci Pelosi del papel de la mujer en el mercado laboral y en la sociedad en general. La afirmación que la líder congresista hace sobre Estados Unidos se debería generalizar a cuando las mujeres tienen éxito la sociedad tiene éxito. En el planeta hay más mujeres que hombres por lo tanto el sentido común ya tendría que hacernos ver que cuanto mejor les vaya al sector más amplio mejor le irá al conjunto.

En el último siglo se han superado muchos pasos importantes hacia el reconocimiento de los derechos de la mujer como el derecho al voto. Poder usar métodos anticonceptivos o terminar un embarazo son elementos necesarios para garantizar que sean las mujeres las que deciden cuando quieren tener hijos y poder así planear su vida personal y laboral. No pretendo trivializar el aborto, tod@s deberíamos recibir una educación sexual de calidad para conocer las consecuencias tanto de las relaciones, como de embarazos y abortos, pero es fundamental que las mujeres tengan poder sobre su propio cuerpo.

Sin embargo aún estamos lejos de eliminar el machismo de nuestras vidas. En aquellos lugares donde podemos desarrollar una carrera profesional a menudo lo hacemos con miradas por debajo del hombro, comentarios sexistas y la obligación implícita de no cometer ni el más mínimo error porque el escrutinio que sufrimos es mucho mayor, perversamente son tanto los hombres como las mujeres los que nos juzgan doblemente incluso en cosas tan nimias como la ropa. Me pareció una licencia periodística de mal gusto y poco contenido cuando informando sobre una cumbre se mencionó el atuendo de Ángela Merkel, inmediatamente pensé ¿hacen lo mismo con los líderes de países que son hombres? Y lo que es más, ¿se es mejor o peor líder por llevar un traje? Para sobrevivir a ese examen constante muchas mujeres optan por una actitud manipuladora e incluso déspota, diciendo que ser mujer en un entorno de hombres es difícil y si no se comportan así no estarían donde están. Si bien ascender siendo mujer es más difícil en muchos casos, ese argumento suena más a quiero hacer las cosas como me da la gana y me hago la víctima para conseguirlo. Así responsabilizan de su comportamiento al exterior y no tienen que molestarse en dialogar, ser amables, motivar y promover la cooperación, cosas mucho más efectivas que los gritos y despotismo pero que requieren más esfuerzo. Conste que esta critica a la manera de gestión también se aplica para los jefes, no sólo las jefas, pero los hombres lo hacen sin más y las mujeres usan como tapadera su género, haciendo flaco favor al resto de las mujeres de generaciones venideras y perpetuando estereotipos tradicionales que deberían estar fuera de la sociedad del siglo XXI.

Si necesitan un modelo a seguir podrían fijarse en Khaleesi de la serie Juego de Tronos, un de los pocos caracteres televisivos femeninos con carácter, decisión y a la vez compasión. Desde luego no abundan roles femeninos positivos y fuertes en nuestras referencias culturales. La mayoría de vídeos músicales ponen a las mujeres como objetos sexuales, tanto si son las cantantes como si son bailarinas la cosa es que tengan poca ropa y hagan poses provocadoras. Canciones, películas y series de televisión promueven el concepto de que las mujeres somos seres indefensos esperando que un hombre nos rescate. Incluso en los anuncios se pueden apreciar estos mensajes; en un anuncio del seat Ibiza el chico hace que a su pareja se le pase el enfado persiguiendo el taxi en el que ella se ha ido con el Ibiza, dando a entender que los enfados de las mujeres son una nimiedad y cualquier cosa material hará que se nos pase.

Artistas tan famosas como Beyoncé promulgan ese mensaje de mujer desvalida en la mayoría de sus canciones, llorando por su ex novio, buscando un hombre a toda costa… sin entrar en los mensajes estilísticos que envían. Normal que tantas chicas de hoy en día basen su autoestima en tener o no pareja (aunque esa pareja no sea buena para ellas) y su apariencia física, ignorando que lo importante es aceptarse y estar agusto con uno mismo porque sin eso dará igual tener un novio que ochenta. Como dice Pink en su canción Stupid Girls “dónde ha quedado el sueño de una mujer presidente, está bailando en un video al lado de 50 cent”. Ella, Kesha y de vez en cuando Lady Gaga son de las pocas artistas famosas a nivel mundial que se atreven a desafiar esta cultura de estereotipos y animar a las mujeres (y a otros sectores discriminados de la sociedad) a tomar el control de su vida y ser ellas mismas. De lo contrario se exponen a ser carnaza de depredadores emocionales y acabar con problemas de autoestima y salud muy serios como los narrados en el último libro de Lucía Extebarria “Tu corazón no está bien de la cabeza”.

Si se quiere acabar con la desigualdad de género o la discriminación de cualquier motivo lo único que hay que fomentar es el respeto y la tolerancia en el hogar y en los centros educativos. Promover que ambas partes de una pareja (y en realidad todas los habitantes del planeta) deben tratarse con respeto y admiración para tener una relación saludable y que les permita crecer personalmente y convivir. Cuantas situaciones de malos tratos y discriminación se evitarían haciendo eso en vez de enseñar lo mínimo posible y poner leyes “de igualdad” defectuosas para parchear lo que es una simple cuestión de educación y sentido común.

 

Las mujeres somos personas

Pasemos por alto los siglos de historia en los que en la mayor parte de los países del mundo el rol de la mujer en una familia era tener hijos y quedarse en casa cuidándolos (por desgracia ese sigue siendo su único rol en demasiados lugares aunque muchas de ellas no quieran). Además de hacer eso millones de mujeres atendían la granja o trabajaban en fábricas siempre y cuando el marido “lo permitiera” o la pareja no trabajara en absoluto por motivo x, mejor dejar trabajar a la mujer que no tener de que comer.

Empiezan los avances sociales y a principios del siglo XX un país como España es de los primeros en instaurar el voto para la mujer. Durante las guerras mundiales era normal que las mujeres trabajaran en fábricas mientras los hombres luchaban. Las guerras terminan y las mujeres comienzan a reclamar un puesto activo en la sociedad por ellas mismas, no porque su pareja no trabaje si no porque ellas desean hacerlo de forma asalariada. En las sociedades más avanzadas consiguen trabajos por cuenta ajena, pero de secretarias o similar nada un indique que tienen capacidad para resolver problemas complejos o de responsabilidad y siempre luchando contra el machismo y los roles pre establecidos. Poco a poco hay más mujeres con estudios universitarios y otros puestos laborales se ponen a su alcance pero siempre, y hasta día de hoy, recibiendo menos sueldo que un hombre. Tanto es así que en países liberales como Estados Unidos hay una ley para garantizar que una mujer pueda denunciar a su empleador si averigua que recibe menos sueldo que un hombre por la misma función. Y aún recibiendo menos sueldo que un hombre y por lo tanto siendo mano de obra más “barata”, hay empresarios que no quieren contratar a mujeres porque quizá algún día querrán tener un hijo y se ausentarán unos meses del trabajo. Por no mencionar que se consienta que en una entrevista laboral se pregunte a las mujeres que tipo de método anticonceptivo utilizan, como si eso tuviera algo que ver con cualquier trabajo que no sea la prostitución. Y dudo mucho que se lo pregunten a las mujeres que ejercen esa profesión porque se actúa como si no existiera, se consiente que mafias y hombres se aprovechen de un número enorme de personas al año (algun@s la ejercen voluntariamente pero no tod@s) sin que tengan ningún derecho, como si no fueran seres humanos.

Los desprecios para conseguir un trabajo no son los únicos en el ámbito laboral. Cuando una mujer asciende se cuestiona su integridad y sus compañeros de cama mucho más que cuando lo hace un hombre, si es que alguna vez se hacen esos comentarios sobre los hombres. También tenemos que aguantar a menudo más condescendencia de la deseable y otros comportamientos que implican que no se nos respeta igual que a un hombre. Y hay que sumar los que ocurren en el hogar, porque dependiendo de cómo se haya educado tu pareja puede que todas las tareas del hogar recaigan en una sola persona (como si en las parejas homosexuales las dos mujeres se repartieran todo pero los dos hombres no hicieran nada).

Pero parece que las sociedades avanzan y cosas por las que antes había que luchar como la posibilidad de interrumpir un embarazo si el feto tenía una malformación o pedir ayuda y protección porque tu pareja te maltrata se regulan en leyes. Si sólo hay que luchar por derechos laborales y nuestro rol en el hogar pero tenemos garantizados derechos básicos pues la cosa es más llevadera.

Pero resulta que todo es un espejismo. Que los derechos de las mujeres son de quita y pon. Que un gobierno de un país Europeo no considera a la mitad de la humanidad personas, sino incubadoras para tener hijos vengan como vengan, siempre y cuando tengan pareja y sea un hombre. Que no considera que una persona es agredida si no sufre heridas que impliquen estar más de 24 horas hospitalizadas, todo para reducir las estadísticas, disimular el machismo que reina en España y supongo que para ahorrar dinero en ayudas a mujeres maltratadas. ¿No conocen a nadie que haya sido maltratad@? Porque yo si y me dan ganas de vomitar pensando que el gobierno que no he votado pero representa mi país y por ende a mí cambia la ley en detrimento de personas que sufren y no pueden/saben defenderse por si mismas. Personas que tuvieron la mala suerte de toparse con un maltratador, con alguien que parecía una persona decente hasta que un día decidió quitarse la máscara. ¿Acaso creen que los maltratadores van con una camiseta que dice “ven conmigo que vas a vivir un infierno”? ¿Creen que quien sufre este abuso se lo merece o miente?. Si tienen dudas sobre denuncias deben investigar esos casos pero no despreciar el crimen en sí reduciendo su importancia porque para vergüenza de una sociedad moderna hay muchos casos reales. Además la violencia de género no siempre requiere hospitalización a menudo es psicológico y constante y puede darse en cualquier pareja hetero o homosexual. Para estar 24 horas hospitalizad@ te tienen que dar una paliza casi de muerte.¿Les parece digno que te tengan que dejar medio muert@ para poder reclamar ayuda y pedir justicia? ¿Les parece humano lanzar el mensaje a los maltratadores de que si sus víctimas no requieren 24 horas de atención médica ellos no están cometiendo un crímen? Qué será lo próximo ¿cursillos on líne explicando como agredir sin llegar al umbral legal? Cuanto mejor sería si se dedicaran a educar a la sociedad para que se trate a las parejas como seres humanos con derechos, no como sirvientes ni objetos que se pueden manipular, usar, despreciar y agredir a antojo.

Abortar es un derecho no un sacrilegio

Intento respetar todas las religiones, mucho más de lo que la mayoría de ellas me respetan a mi ya que intentan imponerme sus valores como si fueran la única opción para poder vivir. Dejando a un lado los métodos criminales que muchas religiones utilizan (cruzadas, inquisición, terrorismo islamista, etc.) ahora también aplican métodos legislativos. Todo gracias a la falta de ética de políticos legislando con sus creencias personales.

En España hemos visto como lo han hecho con la educación. Otorgando a la religión el mismo valor que a otras asignaturas, porque para ellos aprender a rezar es tan importante como aprender a sumar. De paso enseñan eso de que la vida es sufrimiento y cuanto más sufras más se te compensará para que no se quejen de la miseria que se van a encontrar.

Con la excusa de que algo que no puede vivir por si mismo está vivo y tiene derecho a la vida pretenden sobreponer su ideología frente a los derechos de las mujeres que tienen que cuidar esas células durante meses para que puedan vivir algún día. Ese argumento sólo sería aceptable cuando el feto puede sobrevivir sin la madre de forma segura, a partir de las 37 semanas aunque algunos lo consiguen antes. De todas formas ese planteamiento obvia que las mujeres sufren cambios en su cuerpo durante el embarazo, algunos irreversibles, así como dolencias tras el parto y por lo tanto es dictatorial no dejarlas decidir si quieren asumir esos cambios en su cuerpo y tener un hijo. Sin olvidar las mujeres que optan por interrumpir un embarazo porque su pareja no quiere ninguna responsabilidad y ellas no se ven con las fuerzas ni medios para criar un hijo solas ni quieren tener nueve meses de dudas y sufrimiento. No es cuestión de darlo en adopción, es cuestión de que el simple hecho de llevar a término un embarazo supone cambios hormonales y físicos, a veces dolorosos y algunos permanentes, que un ser humano no tiene por que ser obligado a sufrir por una ideología, y muchísimo menos si no la comparte. Además no todos los embarazos son deseados, algunos son fruto de crímenes; además del trauma de ser violada es increíblemente cruel y mezquino obligar a alguien a sufrir cambios en su cuerpo que no habia planeado recordando cada día la agresión que lo originó, como si no fuera bastante tener ese recuerdo traumático el resto de su vida.

Yo estoy a favor del aborto pero no exijo que aborte todo el mundo, si no que se deje abortar de forma segura a la gente que lo quiera hacer. De lo contrario miles de mujeres acudirán a clínicas clandestinas que cobrarán un dinero desorbitado y además pondrán su salud en peligro, pero ellos hablan de derecho a la vida, a la vida de quién porque de la mujer no lo parece. En este siglo las mujeres no deberían ser tratadas como incubadoras que tienen que aceptar todos los hijos como providencia incluso si éstos no serán capaces de vivir por sus propios medios. Los hijos deben ser queridos por sus progenitores para garantizar que no son maltratados, están bien atendidos y pueden tener una vida digna. Cuando se detecta que un feto tendrá carencias motores o psicológicas se debe poder decidir si se quiere continuar con ese embarazo. Ese bebé no podrá tener un trabajo para mantenerse por si mismo cuando falten sus padres o necesitar más de lo que los padres pueden proporcionar y eso conlleva una serie de problemas a los que hacer frente; el estado no debería tomar esa decisión por nadie si no poner los medios para que sea la que sea los progenitores tengan ayuda, tanto para abortar como para cuidar a una persona con necesidades especiales.

Además el aborto (o imposibilidad de hacerlo) no sólo afecta a las mujeres, si no también a sus parejas porque ninguno podrá decidir de la misma manera cuándo incrementar su familia. Siendo los métodos anticonceptivos la primera medida, hay que ser realistas y ver que la mayoria no son efectivos 100%. Obligar a llevar a término todos los embarazos puede ser una forma de esclavizar a la sociedad; al tener más hijos que alimentar la gente aceptará cualquier condición laboral porque mejor es un poco y malo que nada y morirse de hambre.

Si las leyes para restringir el aborto pretendieran por algún casual fomentar la natalidad, en vez de dificultar la terminación del embarazo deberían proponer medidas de conciliación laboral para que los padres puedan flexibilizar su jornada laboral y atender a sus hijos o subvenciones para guarderías y ayuda doméstica. Por no mencionar dejar de discriminar a las mujeres en el trabajo por el simple hecho de que la naturaleza decidiera que ese género tendría los bebés porque por desgracia igual hay alguna mujer que en el siglo XXI prefiere abortar por miedo a perder el trabajo.