Cuando “lo normal” no encaja contigo

Quien más y quien menos tiene algún complejo (salvo los narcisistas que están a otro nivel creando un alter ego para no tener que vivir con sus complejos). Pero no nacemos con los complejos como con la sonrisa o el color del pelo; tampoco los empezamos a tener espontáneamente, son el producto de un estímulo externo que afecta más o menos dependiendo del nivel de autoestima que se tenga en el momento. Se crean complejos comparando cualquier cualidad con “lo normal” y esa comparación puede venir de la propia persona por inseguridades o de una tercera para hacer daño o porque proyecta sus inseguridades en otro. Pero ¿qué es lo normal? Simplemente lo que la cultura social de la época o una persona autoritaria, intolerante o con un interés económico considera que tiene que seguir el resto del planeta.

Una cosa es tener un peso que se estima perjudicial para la salud y otra que la gente categorice e insulte a una persona o que la industria textil no produzca ropa moderna para alguien que lleva la talla 48 en vez de la 38. En el renacimiento tener unos kilos de más era símbolo de riqueza porque no todo el mundo podía comer. Ahora si alguien pesa más que las modelos tiene que aguantar toda clase de presiones sociales, desde mensajes en publicidad o cine a familiares repitiendo que le sobra peso, implicando que para ser guap@ hay que estar delgad@, creando todo ello inseguridad a millones de personas y problemas de autoestima. ¿En qué modelo de sociedad vivimos en el que se quiere obligar a todo el mundo a pesar lo mismo y vestir igual por que sí no “no está a la moda”? ¿Cómo se puede decir que somos libres si cuando alguien no sigue los cánones establecidos en muchos lugares se le señala y menosprecia?

De un modo infinitamente más denigrante se trata a quienes se sienten atraídos por personas de su mismo género. Se les insulta y desprecia hasta la saciedad. Se les niegan derechos tan básicos como casarse con la persona que aman. Se les ponen trabas para tener una familia sin pararse a pensar en los millones de parejas heterosexuales que tienen hijos y no los quieren ni los cuidan; cuanto mejor estarían los niñ@s si sólo los tuvieran parejas que los quieren, en vez de parejas que pueden tenerlos biológicamente pero no los cuidan adecuadamente. Se utilizan incluso argumentos religiosos diciéndoles que arderán en el infierno, que son abominaciones… Los adolescentes homosexuales son a menudo maltratados en el colegio por compañeros de clase que han aprendido de sus religiosos padres a odiar en vez de a tolerar; la religión debería ser un apoyo para los creyentes de la misma, una guía para el día a día no la excusa para denigrar a los que no son como ellos. Si ya es duro sobrellevar las injusticias contra tu forma de ser cuando eres adulto, siendo pequeño debe ser lo más cercano a vivir en el infierno.

Este video muestra una de las mejores reflexiones que he visto sobre este tema. Está centrado en la homosexualidad, pero la esencia se podría extrapolar a cualquier otro aspecto de nuestras vidas en el que se ha dictado un estándar que los demás deben seguir. ¿Qué pasaría si mañana nos levantáramos en un mundo donde los estándares fueran los opuestos? Dónde se marginara a delgad@s, guap@s, universitari@s, blanc@s… Ojalá poco a poco los intolerantes e intransigentes que generan complejos a los demás se den cuenta de que las diferencias de cada uno son lo que dan un poco de color a una sociedad que ya ha sido educada de manera casi monocromática y todos los colores tienen su valor. Y cada uno aprendamos a querernos como somos para que los comentarios negativos nos salgan por un oído y nos entren por el otro.

 

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En busca del gobierno perdido

Mientras los gobiernos actuales aumentan el poder de quienes los controlan y protegen el sistema, unos opinan que hay que cambiar el sistema, otros dicen que hay que cambiar a los políticos y algunos se apañan con lo que hay y deciden sobrevivir, que no es poco pero no es suficiente. También hay gente que piensa que el gobierno a nivel nacional es un estorbo en sí mismo y debería ser eliminado o reducido a la mínima expresión. Este último argumento es compartido con diferencias por ideologías como el anarquismo y el liberalismo.

Hoy en día los gobiernos hacen más daño que bien a la sociedad y es cada vez más difícil defender la utilidad de gobierno y política. Pero si no hubiera ningún tipo de gobierno lo que imperaría es la ley del lejano oeste donde cada uno se toma la justicia por su mano y tiene que valerse por sí mismo para todo. A no ser que tenga muchos millones en el banco que le permitan comprar servicios que serán cada vez más caros y más peligrosos (habrá aún menos controles que ahora) tendrá que aprender a apagar un fuego, proteger su propiedad y producir su comida… La ley del más fuerte llevaría las sociedades como las conocemos a su fin.

¿Qué haríamos mañana si nos atacara una plaga de zombies como en el libro World War Z? Con los gobiernos actuales es evidente que se haría realidad todo lo que se narra en el libro: encubrimiento, engaño y genocidio de estado; lo que sea con tal de proteger el estatus de los que están en el poder mientras los de abajo son ofrecidos como sacrificio y dejados a su suerte. No habrá una ética que dicte como actuar para el beneficio de la sociedad en vez de para los que tienen el poder. Imperaría la ley de sálvese quien pueda y la humanidad involucionaría un par de siglos. Somos demasiadas personas en el planeta como para que todas encuentren comida y espacio para sobrevivir sin encontrarnos a otro ser humano por el camino, sin tener ningún conflicto, sin necesitar ayuda. Cuando el hambre y la desesperación apremien quien sabe lo que cada uno de nosotros haría por llevarse algo a la boca o ayudar a un ser querido.

Si nos damos cuenta a tiempo de que el problema no es el gobierno si no como está diseñado el sistema, quien lo controla y los valores que inculca, una catástrofe sería un bache que afrontar pero no el final de una era. ¿No será más fácil cambiar el sistema actual y los valores que lo mueven para que los gobiernos actúen en beneficio de la humanidad?

Cada vez que un colectivo de personas sufre una catástrofe, los afectados miran al gobierno pidiendo ayuda, porque por mucho que se sea previsor hay cosas que son impredecibles. Y por muy autosuficiente que se sea nadie lo sabe todo ni lo puede hacer todo, nos necesitamos unos a otros nos guste o no.

Necesitamos un gobierno que proteja a las minorías y los débiles porque no todo el mundo tiene la suerte de nacer sano e inteligente. Que ayude a los que están abajo a subir (no a quedarse como están o peor como se hace ahora), que incluso evite esas diferencias clasistas, que nos proteja a todos de los buitres que andan entre nosotros y nos ayude cuando nos enfrentamos a una desgracia.

La solución no es eliminar el gobierno, ni reducirlo sin más (aunque es necesario garantizar que actúa eficientemente). Tampoco es hacernos las víctimas culpando a los políticos de todos nuestros males y las injusticias sin aceptar nuestra responsabilidad. Somos nosotros los que tenemos que mirarnos en el espejo, analizar lo que vemos, cambiar lo que hacemos pero no nos gusta que nos hagan a nosotros y una vez andado ese camino exigir lo mismo a los demás, incluyendo los políticos, porque los políticos son el reflejo de la sociedad que los elige.

 

Son Pedomocracias no democracias

“La democracia es la peor forma de gobierno, excepto por todas las otras formas que han sido probadas de vez en cuando” Winston Chuchill

Desde que somos pequeños nos han dicho que la democracia es el sistema político con más libertad e igualdad; que podemos reconocer los países que son democráticos porque en ellos la gente tiene libertad para votar a sus gobernantes. Y como el voto es algo personal y se puede cambiar, se presupone que quien gana unas elecciones tiene el apoyo de la mayoría de su sociedad, o mejor dicho de la mayoría que ha ido a votar, detalle que se olvida a menudo. Lo que los ganadores hagan desde las elecciones hasta las siguientes parece que no tiene tanta importancia, y ya hemos comprobado lo honestos que son todos en sus programas electorales.

La realidad es que salvo comunidades de vecinos, o localidades muy pequeñas en las que las decisiones se tomen siempre por votación personal y directa, no hay democracias ni países democráticos, sólo pedomocracias que sirven de ilusiones democráticas para que la plebe no se preocupe por estos menesteres. Lo único que tienen que hacer es coger un papel cada cuatro años y listo, país democrático. Como dijo el presidente Barlett en la serie El Ala Oeste de la Casa Blanca la realidad es que Estados Unidos se gobierna de modo representativo, las elecciones sirven para elegir representantes y después se delegan en ellos las decisiones legislativas. Y así el resto de países que se llaman democráticos.

En la implementación actual de la democracia hay muchos espacios para que la corrupción se abra paso y acabe controlando el sistema limitando la voz de la mayoría. Las leyes electorales tienen un papel fundamental a la hora de elegir gobernantes. En España se da más valor a un voto para uno de los dos partidos mayoritarios o de una región nacionalista. En Estados Unidos se cambian las circunscripciones con cada censo y el partido en el poder las define de manera que nichos del partido contrario queden fracturados y necesiten más votos para conseguir un representante, por no mencionar las leyes que se están promoviendo para restringir el acceso al voto.


El dinero inunda las campañas electorales, los partidos políticos y a los políticos. En unos países el dinero lo reciben los candidatos o los partidos para sus campañas además de los lobbies que a base de talón promueven las leyes que favorecen a quienes les pagan; en los países más corruptos el dinero va a todos lados menos a los ciudadanos de a pie. Las propuestas/problemas de quienes no tienen dinero no tienen tanta resonancia como las de los millonarios, porque hemos construido un sistema fácilmente corrompible. Ni siquiera países dónde hay elecciones populares hasta para ser fiscal o shérif, y por lo tanto los ciudadanos tienen más capacidad de elección de sus representantes a todos los niveles regulan eficazmente la influencia de los millonarios en la política. Un ejemplo es Estados Unidos, donde diferentes estudios académicos de Larry Bartels y Martin Gilens han demostrado que los representantes estadounidenses atienden de manera consistente a los intereses de sus votantes más ricos, por si la evidencia que podemos notar día a día no fuera suficiente prueba de ello.

Cuando se habla de las diferencias entre democracia y dictadura se definen las segundas como alguien que impone su gobierno sobre una población sin que los ciudadanos puedan elegir libremente. Si día a día notamos que los ricos están imponiendo las políticas que les interesan esté quien esté en el gobierno ¿de qué sirven las elecciones? ¿por qué la gente lo sigue llamando democracia? Es una pedomocracia o dictadura de los ricos, para ser más finos.

El problema no está tanto en que sea un sistema representativo lo cual bien implantado facilita la vida de los ciudadanos, sino que los representantes sólo defienden los intereses de los ricos. Logísticamente sería complicado que todo el país redactara las leyes conjuntamente, pero en la era de la tecnología es muy sencillo enviar una encuesta online a los votantes de una circunscripción pidiendo opinión sobre las leyes que se van a votar para que el/la representante sepa que votar, y así tendríamos una democracia donde los representantes votan de acuerdo a lo que la mayoría de sus representados quieren. A mi eso me suena más a democracia.

La sociedad debe concienciarse y educarse en política, todas sus opciones, consecuencias etc.. Si no aprendemos a pensar y dedicar el tiempo necesario a tomar las decisiones que nos parezcan adecuadas, otros las tomarán por nosotros y ya estamos viendo con que resultados. Delegar las responsabilidades políticas en representantes corruptos sólo nos empobrece. Cambiar a los representantes y seguir mirando hacia el otro lado sólo hará que en unos años los nuevos representantes estén tan corruptos como los que se fueron, el sistema se encargará de ello. La solución es reclamar nuestra voz. Los políticos lucharán contra un sistema como este porque elimina el poder y los privilegios de los que disfrutan ahora. Habrá gente en contra porque para ellos delegar estas decisiones es demasiada responsabilidad y no confían en el juicio de los demás, o mejor dicho en cualquier juicio que no sea el suyo. La realidad es que no hay dos personas que piensen exactamente igual en todo. Debemos aprender a convivir con los demás y a ver que nos unen más cosas que nos separan porque si no reclamamos nuestro derecho a decidir, los de siempre seguirán decidiendo por nosotros cada vez desde más arriba.