El fútbol no alimenta

Nunca he seguido el fútbol. Veo muchos deportes pero quizá por llevar la contraria a todo el país el fútbol no es uno de ellos. Cuando España llegó a la primera final de la Eurocopa temía que la gente perdiera la perspectiva, si eso es posible. Luego ganamos y confirmé mis temores, decenas de miles de personas salieron a la calle a recibir a la selección como si fuera la único que importara en sus vidas o lo más importante que ha conseguido España. Cuando ganamos el mundial de baloncesto no creo que llegáramos a dos mil en Plaza Castilla y creo que aún menos fuimos a la plaza del Ayuntamiento a ver la primera Copa Davis en la que Nadal participó.

El primer partido que vi en televisión fue la final del mundial de 2010; básicamente porque era mi primer año fuera y el sentimiento patriótico había crecido en mí lo suficiente como para pensar que un mundial era un logro histórico para un país y yo debería tener un recuerdo de ello. Siempre dije que nunca iría a un partido de fútbol aunque me regalaran las entradas. Por casualidades de la vida en 2011 mientras trabajaba en Heineken UK en Edimburgo me tocaron dos entradas VIP para la final de la Champions en Londres, con viaje incluido. Las cogí por el viaje gratis a Londres e invité a un amigo al que si le gusta el fútbol. Estando allí aún me pareció más evidente la locura que rodea a este deporte, ver a un grupo de personas intentar entrar en Wembley a través del techo de los baños es un buen ejemplo.

Todos los que seguimos un deportista/equipo nos entristecemos cuando pierden y alegramos cuando ganan. Pero me da la sensación de que mucha gente en España regula su estado de ánimo según haya ido la jornada de fútbol, y lo que es peor parecen olvidar los problemas del país si la selección gana un torneo, diciendo eso de “por lo menos ganamos al fútbol”, como si de verdad eso fuera lo más importante. Esto de hacer girar sus vidas en torno a un deporte no lo hacen sólo los ciudadanos de a pie, tenemos a un presidente del gobierno que admite que sólo lee el Marca y el Faro de Vigo, y que ha apañado viajes de estado para ir a partidos de fútbol de paso, usando fondos públicos para su propio entretenimiento, si al menos lo pagara de su bolsillo…

Está claro que cada uno tiene sus aficiones y deportes favoritos pero la locura del fútbol mueve tanto dinero y fanatismo que a menudo demasiada gente pierde el norte. Son muchas las voces que critican que en España las manifestaciones multitudinarias son para recibir a la selección en vez de defender los derechos que estamos perdiendo. Y sería más llevadero si al menos los jugadores usaran su posición mediática para ayudar a la sociedad. Sin embargo esos son los menos, la mayoría en mi opinión no saben ni hablar adecuadamente, me viene a la mente Raúl que cada dos palabras dice “ehhh”, o Michel y sus dotes de comentarista. Me encantó oír a Vicente del Bosque decir que el estaría dispuesto a pagar más impuestos para ayudar a los que lo necesitan; supongo que Messi no pensaba como él, quizá porque al fin y al cabo es argentino por mucho arraigo a Cataluña que se le quiera dar. Pero bueno, al final los futbolistas y el resto de deportistas son personas y tienen derecho a querer o no involucrarse en los problemas de la sociedad, a ser cultos y atender a los medios y a los fans con humildad. Una pena que haya tantas oportunidades perdidas entre los deportistas españoles.

Al menos la publicidad parece que va despertando. Entre los anuncios eufóricos y obsesionados con el fútbol de toda la vida, ha aparecido uno de Movistar, #nosolojugamosbienalfutbol, que reivindica precisamente eso, que además de ganar torneos en ese deporte también tenemos gente de primer nivel en otros campos como investigación. Sin mencionar la de deportes en los que hemos tenido campeones europeos y mundiales antes que el fútbol. España no debe resumirse en las victorias de un equipo porque si no no habrá España cuando ese equipo deje de ganar. Entiendo apoyar a la selección, sobre todo cuando jugamos contra equipos de países con los que tenemos diferencias políticas. Desde luego yo la apoyo más desde que vivo fuera. Pero siempre hay que recordar que ver algo en un estadio o en la televisión es un simple entretenimiento, no da de comer, no va a darnos un trabajo y no va a resolvernos ningún problema. El fútbol no alimenta pero quizá los que están ahí arriba lo podrían utilizar ese deporte de masas para llegar a la gente inaccesible por otros medios y hacerles ver que es lo que de verdad importa. Tener un trabajo digno, sanidad de calidad y posibilidades de mejorar la educación. El día que se haga esto mediante el fútbol si se podrá decir con orgullo que España es campeona del mundo.

 

Los chivatos son héroes no delincuentes

De vez en cuando me pregunto cómo sería el mundo si el Tribunal Supremo de Estados Unidos hubiera dado las elecciones del año 2000 a Al Gore en vez de George W. Bush. Probablemente un presidente democrático también habría invadido Afganistán como respuesta al 11S. Pero hay otras consecuencias de ese atentado terrorista que quizá no estaríamos sufriendo hoy en día; ante esta posibilidad la mayoría de la gente piensa en la guerra de Irak, pero también podría haber diferencias en otros temas como los niveles de espionaje que los gobiernos están utilizando para garantizar la seguridad de los ciudadanos.

El origen de esta nueva manera de entender la seguridad nacional se puede encontrar en los poderes que los estadounidenses dieron a su presidente las semanas después del mayor atentado de su historia; una ley llamada Patriot Act que otorga al presidente poderes prácticamente ilimitados simplemente diciendo que lo que quiere hacer es en aras de la seguridad nacional. El país que se niega a tener un documento de identidad a nivel nacional porque lo consideran una invasión de la intimidad, consintió y sigue consintiendo al gobierno que vigile sus conversaciones privadas para intentar evitar que se produjera otro atentado. Viendo que un país tan liberal como Estados Unidos aplicaba esas medidas, el resto de países las importaron. Personalmente no tengo ningún problema en que algún gobierno investigue mis conversaciones, como seguramente están haciendo sobre todo desde que escribo este blog. Yo no planeo nada delictivo y por lo tanto no tengo nada que esconder.

Si la mayoría de la gente pensáis como yo, pensaréis que no os importa que os investiguen siempre cuando eso ayude a que nuestras vidas estén libres de delitos y sufrimiento que se pueden evitar con una intervención policial. Pero esta cesión de la intimidad debe ser tratada por el gobierno como una gran responsabilidad. Que nosotros consintamos que nos registren en el aeropuerto o miren nuestros emails no significa que apoyemos operaciones encubiertas en otros estados o que investiguen nuestros movimientos por internet como si todos fuéramos criminales. Los indicadores para investigar a alguien deberían ser muy específicos no un simple “porque soy el gobierno y quiero”.

En 2010 cuando wikileaks se hizo famoso por revelar las indecencias diplomáticas de algunos países, todo el mundo se escandalizó durante dos días a ver como los políticos eran seres humanos tan cotillas y mezquinos como muchos suponíamos. Esa gran indignación duró lo que los medios tardaron en encontrar la siguiente noticia y como dice Aleix Saló en Simiocracia al final mucha gente escandalizada pero todo siguió como si nada. Gobiernos y poderosos siguen haciendo sus cosas como antes. Incluso ampliando su alcance, considerando las acusaciones de Snowden sobre el espionaje del gobierno estadounidense.

Persiguen a Assange y Snowden como a Will Smith en la película Enemigo Público acusándoles de traidores, pero ¿qué pasaría si nadie contara a la sociedad lo que está haciendo el gobierno? Cada vez es más evidente la complicidad de casi la mayoría de medios de comunicación con las estructuras se poder. Bien sea por afinidad ideológica, por contribuciones económicas o por ambas cosas. Lo cierto es que muy pocos medios de comunicación en el mundo se dedican a investigar y vigilar que los gobiernos no incumplen las leyes y mantienen un código ético. Menos aún informan de manera imparcial de las noticias. Parece que “cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante” como ya advirtió Ryszard Kapuściński.

Muchos medios de comunicación ejercen su servicio a la sociedad sirviendo a sus accionistas más que a la verdad y no informando sobre lo que la gente debe saber; simplemente siguen lo que su modelo de negocio indica como ha denunciado Iñaki Gabilondo. Parecen haber olvidado que el poder para moldear el futuro de una República está en manos del periodismo de las generaciones futuras como afirmó Joseph Pulitzer y que ellos deben ser nuestros ojos y oídos dentro del sistema, denunciando aquello que carece de ética para que la sociedad al conocerlo pueda demandar responsabilidades, preservando a la vez cualquier vida que pueda estar en juego. Sin embargo en los últimos años han sido personas individuales o trabajadores del gobierno los que han denunciado prácticas gubernamentales de dudosa legalidad. ¿Si no fuera por gente como Julian Assange o Edward Snowden cómo podríamos saber si un gobierno está abusando de su poder? Cómo dijo Julian Assange “Es imposible corregir abusos a no ser que sepamos que están sucediendo”. Mientras revelar dichas actividades no se haga poniendo en peligro vidas humanas, mis felicitaciones y agradecimiento a todo aquel que decida anteponer sus valores éticos y responsabilidad social a su seguridad personal. En asuntos como estos todos deberíamos tener en la mente que “si no creemos en la libertad de expresión para la gente que despreciamos, no creemos en ella para nada”, Noam Chomsky.

 

If Margareth Thatcher had been progressive

I fully disagree with The Iron Lady's policies but I have to acknowledge her leadership skills, even more impressive considering how hard it was for a woman to be listened to during her time and unfortunately also now. As Obama said she was an example that there is no glass ceiling for women. Her terms were full of privatisations, deregulation, fights to diminish union's rights, demonisation of poors, denial of the idea of society and the rise of individualism as justification to social cuts (technique Cameron is using nowadays to reduce social welfare and restrict immigration). According to Owen Jones she is responsible for the current UK's class division. A country that nowadays is divided between the people that caused the global crisis without having any punishment for it and the working class suffering austerity cuts without any fault on the situation the global and local economy is in.

She was a leader outside United Kingdom due to her role in a new way of understanding government. It is called neoliberalism but in simple terms is a system where big companies and multinationals control economy and politics, reducing laws to their own benefit with the excuse that companies with more freedom generate more jobs, trickle down economics as Reagan called it. However history shows that more deregulation implies less control on human greed and since humans chair companies they put their search for bigger profits over working and society rights. Neoliberalism also supports reduction of government's control although many of its defenders approve laws that give government control over women reproductive rights, or who are you able to marry. Introducing government in such private issues doesn't seem much liberal but somehow they have manage it to stick.

Perhaps if Ms Thatcher had had progressive ideals her terms would have guaranteed nationalisation and access to first need services (water, electricity but also health and education), understood society as the collaboration among all classes and regulations would have been put in place to make sure companies obtain profits in a reasonable way, not exploiting working class. Maybe we would have a capitalist system with classes nearer to each other and a real possibility for moving up the ladder. And since it would have been implemented in the UK, it would have spread to other countries and right now we wouldn't be in a financial crisis originated by the deregulation started by her.

However it is more likely that should her been progressive she wouldn't have made it to the top because left movements tend to constantly disagree with each other and hardly offer an unified front as Beatriz Talegon Leader of Socialist Youth said. Furthermore companies would have lobbied strongly against anyone dearing to challenge them, recurring to defamation or bribery as they have done with all political parties on the north hemisphere according to Stéphane Hessel. Since almost anyone has a price, in the current system is very hard for someone honest and willing to put society first making it to the top and stay there enough time to change things. In the end as Owen Jones says current politics is just class war, wealthy against everyone else. Wealthy introduced themselves into conservative and progressive parties, often representing “the markets” and manage to create policy to privitise everything to their own benefit. When the crisis started and the financial void had to be filled politicians chose forcing citizens to pay the bill because corruption is part of the system and economical and political powers are one and the same after many years of partnership.

All this has happened on our watch. This is not an ideology argument, is a fight for the chances of having a decent life despite of being conservative, progressive, liberal or moderate. The social ladder is vanishing in front of us due to cuts on social services and raising of living costs. Instead of a ladder with different levels is becoming a two level system with low and middle classes below and the wealthy on the top of the ladder enjoying spectacular views. Being poor shouldn't be the reason for which a person dies. All society and countries should unite and demand a system more just and regulated that guarantees everyone's basic rights. Thatcher's individualism has penetrated so much in our minds that we don't realise it is today's selfishness, “if I am good I don't care how people are”. It is easier living only caring about ourselves, thinking that progressive and socialist ideologies want to take our money to give it to people that don't deserve it although they are trying to make sure everyone has a shot to a decent life. Humans group themselves into societies because union makes strength. A business won't be successful without clients nor existing infrastructure previously built with taxes as USA senator Elizabeth Warren said. However individualism has spread across the world and while everyone minds their own business wealthy people takes what belongs to everyone.

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Getting angry is not enough. Major conservative and progressive parties are using the financial crisis as the excuse to diminish middle class rights. Applying austerity measures to the ones that need more help while the people that created and profited from the crisis are at large and getting richer and richer. We have to stop voting parties that have promoted these policies. Stop looking at ourselves and join our fellow citizens to unify the front. We are the majority. We just have to show it. Stop thinking one person doesn't make a difference, Margareth Thatcher was only one person; after all every sum begins with the number one.

 

Monarquía como agenda de contactos

Un país con una estructura institucional heredada de una dictadura el estado está rodeado de un muro protector como los de las naves de ciencia ficción. Cuando se ponen en evidencia los estamentos más altos todas las alarmas saltan y se empiezan a poner alambres de espino sobre la cima del muro con cada prueba o indicio que salga en su contra, llegando a usarse a la fiscalía como elemento de defensa. A estas alturas escribir sobre los millones Urdangarin (Chorizin para los amigos, peores motes se ha puesto él a sí mismo) serían líneas y líneas de evidencias de apropiación indebida de dinero público y ejemplos de tráfico de influencias.

Desgraciadamente a menudo es más importante a quien conoces que lo que vales (en todos los países un poco y en España un mucho). Networking (forma inglesa de decir don de gentes con aderezo de peloteo) es la manera pija de decir haz que la gente te conozca y la manera formal de justificar que a los ricos les salgan oportunidades más fácilmente en vez de tener un cv y conseguirlas por méritos como los demás. Esto pasa en todos los niveles pero si abajo lo más que puedes conseguir con él es unas patatas del Mc'Donalds, arriba es un millón de euros por presentar dos directores de empresas. La diferencia es que los de arriba están en un cargo de responsabilidad (con la sociedad o con los accionistas de la empresa) y lo que en realidad están haciendo son prácticas delictivas que deberían ser tratadas como traición y penalizadas adecuadamente, así como cualquiera en un nivel intermedio que haga algo similar con dinero público.

Mirando en particular a la monarquía española y siguiendo esa línea argumental tan de moda de que alguien que ha conseguido llevarse millones de dinero público de la nada es tonto, si es tan tonto ¿de dónde ha sacado la idea de forrarse a costa del pueblo llano? Muchos dicen que de su socio, ningún medio mayoritario se atreve a plantear que haya sido de su entorno.

No parece posible que una persona viniendo del exilio haya amasado la fortuna que tiene el Rey de manera pulcra y honrada. Con la excusa de ser el representante del gobierno puedes viajar gratis, pero si estás ejerciendo un cargo público honradamente cómo puedes amasar una fortuna de 1000 millones de euros en unos 30 años en un país que hasta hace 15 años no estaba muy avanzado económicamente… Y así cuando el exitoso jugador de balonmano consigue traspasar el muro de protección que se creó durante la transición comienza a hacer las mismas actividades que su entorno, igual que los niños hacen las cosas que ven en su casa. Casi con toda probabilidad sin los contactos de la monarquía española nadie habría logrado robar tanto dinero público por el simple hecho de que no tendría acceso a las personas que lo guardan. Ya se sabe que la clase política de pre no se suele juntar con el populacho. Y es prácticamente impensable que nadie en la familia ignorara para qué le organizaban tantas reuniones, al fin y al cabo ellos eran los que proporcionaban el contacto. Parece más lógico pensar que todos estaban en el ajo y que cuando ha saltado todo alzan el muro de contención poniendo de cabeza de turco el único que de ser condenado no pondría en peligro la continuidad de la institución. Si no cómo se explica la falta de ética de su mujer; porque alguien que representa a una sociedad con un mínimo de dignidad y coherencia no debería consentir que se la identifique con quien ha robado a lo que ella representa.

¿Cuándo van a investigar los medios de comunicación y la justicia a fondo el tráfico de influencias que practican las instituciones en detrimento de los españoles y la arrogancia con la que se practica? ¿Cuándo se pondrá fin a la impunidad? Cuando toda la sociedad recrimine en la calle y en el día a día decencia a todos los niveles. No todos conocemos a Urdangarín o a Blesa y a buen seguro no van a leer ningún mensaje que les enviemos. Pero ellos o el estamento que representan no es el único dónde la gente malversa fondos públicos y ejerce tráfico de influencias dando contratos públicos a amigos “porque lo necesitan en época de crisis”. Señor@s caciques en época de crisis toda la sociedad necesita el dinero público no sólo los que ustedes conocen.

Empecemos por nuestro entorno cercano, recriminando a cualquiera que conozcamos que hace las cosas así, un país del siglo XXI tiene que recriminar la corrupción si quiere ser un país digno. Más aún en los países donde la cultura democrática es tan pobre como en el nuestro. No es fácil y no pasará de un día a otro porque la cultura lleva tiempo, pero si no empezamos nunca lo conseguiremos. Depende de nosotros tener la España que queramos.

 

Manifestaciones unidas

Todos los movimientos sociales deben unirse para crear una alternativa al poder. Julio Anguita

Desde que he empezado el blog lo he repetido tantas veces que ya he perdido la cuenta. La crisis económica está aquí (un buen libro para entender qué nos han llevado a ella es “Hay vida después de la crisis” de José Carlos Díez) pero una vez que ha estallado esto se ha convertido en una lucha de clases y los que no somos millonarios debemos unirnos y llegar a un acuerdo de mínimos. Los que están afincados al poder (dueños de multinacionales, fondos de inversión, políticos, etc.) han conseguido lo que no pudieron en la crisis del 29, que sean los ciudadanos los que se suiciden y paguen la crisis en vez de ellos. Y así con el pretexto de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades (sobre todo ellos pero eso no se dice mucho en los medios) los gobiernos de muchos países controlados por esos cuatro que se están forrando con los recortes se dedican a quitar derechos y servicios, subiendo los impuestos para traspasar el dinero de las rentas medias y bajas a las muy altas.

El IVA, el IRPF, bajadas de sueldo, los recortes en educación, en sanidad se los están aplicando a comunistas, socialistas, anarquistas, conservadores, liberales, jóvenes, abuelos, hombres y mujeres, ricos, clase media y pobres por igual. La diferencia está en cuánto dinero tienes en el banco para poder pagar y hasta cuándo ese dinero dejará de ser suficiente. Hay gente a la que esto le dará igual porque aparte de tener dinero no tienen conciencia social. Nacieron con la suerte de no tener que preocuparse por llegar a fin de mes. Tampoco se han plateado que a veces pasan imprevistos como enfermedades y que incluso ellos con todo su dinero pueden no tener suficiente para sufragar los cuidados necesarios, sobre todo cuando la sanidad se vuelve más y más cara cada día. Ni que no es un problema de no haber dinero si no de en qué se utiliza (monumentos faraónicos, corrupción, subvenciones a multinacionales, privilegios para políticos y ricos o becas para que niños de padres en paro puedan tener una comida decente al día, inversión para generar empleo y sanidad para que nadie se muera si se puede remediar). Aparte de la ética de tener seres humanos en la miseria pudiendo hacer algo por remediarlo. Otros ricos, como Rosalia Mera opinan que aunque ellos no necesitan la ayuda del estado, una sociedad es mejor cuando garantiza que los más desfavorecidos tienen las mismas oportunidades que los más ricos.

El resto de mortales que no somos ricos, que es la mayoría, está indignado y muy enfadado por los recortes y la falta de ética y dignidad de los políticos en España. Algunos están más preocupados por la educación, otros por la sanidad, otros por la falta de trabajo, recortes a la dependencia, corrupción o por todo en general, según su situación personal. Lo expresan a todas horas hablando con amigos, familiares, yendo a manifestaciones. Hay manifestaciones todos los días, lo sé porque la gente me lo cuenta, aunque los medios de comunicación decidan no informar sobre ellas, quizá porque si supiéramos todas las que hay nos daríamos cuenta que somos muchos, y sobre todo muchos más que ellos. A menudo se dice qué más tiene que pasar, qué más tiene que hacer la sociedad para que los políticos escuchen lo que grita la calle. Sea lo que sea lo que lo consiga hay que preparar alternativas, confiar en que aprendemos de nuestros errores y conseguiremos que el cambio transcurra de forma pacífica.

Aquí es dónde entra en juego la estrategia. Una manifestación sobre un tema congrega a más o menos gente pero nunca tanta como una manifestación que agrupe todas las reivindicaciones. Lo hemos visto cada es que la marea ciudadana ha convocado un evento. Cuanto más grande la manifestación, más impacto mediático dentro y fuera del país; elemento muy importante porque en la época de la globalización la presión exterior como consecuencia de la presion interior ha conseguido derrocar gobiernos. Además la clave de la presión social está en la continuidad. Una manifestación un día por muy grande que sea no da miedo a ningún gobierno, porque al día siguiente la gente vuelve a su vida diaria y todo queda como un acto puntual. Después de dos años hay que recordar el espíritu del 11M y lo que supuso para manifestantes, prensa y políticos la presencia constante en las calles.

Se conseguiría más impacto designando todos los sábados de cada semana como el día oficial de manifestaciones. Todas las manifestaciones deberían hacerse ese día como mínimo, sea cual sea el motivo ir a la plaza mayor de vuestra ciudad a las 4 de la tarde. Llevar carteles sobre vuestra reivindicación particular y agruparos según vuestro tema. Estaréis haciendo vuestra protesta pero os estáis uniendo generando una macroprotesta semanal constante que calará en los políticos y los medios de prensa, sobre todo internacionales. Si un sábado no puede ir alguien no pasa nada, porque otra persona irá y la siguiente semana se puede volver a enganchar. Cada sábado la misma persona podría protestar por un tema diferente, o en función de las noticias, a discreción del protestante. Esto no implica un esfuerzo adicional porque la gente ya se está manifestando, sólo conseguería reflejar cantidades exactas y aunar esfuerzos. A la vez hay que seguir con las propuestas para crear una alternativa real, porque cambiar un gobierno por otro con el mismo modelo de Pedomocracia que tenemos no vale de nada. Pero al menos así se verá a todos los movimientos sociales unidos, subirá la autoestima de los manifestantes al ver cuántos piensan como ellos y eso hará que unos cuantos se pongan muy nerviosos.

 

Injusticia sobre ruedas

Palau, ERES, ITV, Gürtel +- Bárcenas, Urdangarin, sólo la lista llegaría a las 500 palabras. Elena Valenciano dijo que la manera de combatir la corrupción es la transparencia y la prevención. La necesidad de transparencia es general y urgente en todos los ambitos institucionales en España pero en mi opinión la verdadera solución de la corrupción es la penalización adecuada de ese acto de traición, porque robar dinero público es eso, traicionar al país.

Corruptos hay en todos los lados. En los países con cultura democrática y moral cuando se les pilla devuelven lo que se han llevado y se van del cargo. En España los partidos y los politicos repiten que hay que esperar a que el juicio finalice antes de tomar ninguna decisión, no vaya a ser que alguien haya robado sonámbulo y se perjudique a un inocente, aunque la mayoría de las veces la justicia confirma las sospechas. No quieren perjudicar a un miembro de su partido, pero no parece molestarles perjudicar la imagen de la política o del país; ni tampoco dañar la confianza de la sociedad en sus representantes. Si no quieren suspender a imputados, como mínimo deberían someter a votación popular de los electores de esa circunscripción la suspensión de esa persona hasta que el juicio finalice. Los políticos en España tienen que entender que se deben a los votantes y si no se confía en ellos no deben seguir gestionando dinero público.

El caso es que muy pocos mencionan modificar la justicia española para conseguir eliminar las dudas cuanto antes. Hay que dotar a la justicia de los recursos necesarios para que las investigaciones de corrupción (y en realidad de cualquier materia) sean lo más rápidas posible así como garantizar su total independencia con penalizaciones severas cuando se demuestre que se han intentado presiones hayan surtido efecto o no. En cambio se recorta en personal judicial, los expedientes siguen apilándose en esquinas en vez de tener un sistema informático eficiente y se suben las tasas para que sólo la gente con dinero pueda acceder a la justicia (aunque las injusticias le suelen pasar a los que menos tienen y ellos son los que más la necesitan). El hecho de que los políticos, sujetos principales de casos de corrupción en nuestro país y responsables del funcionamiento de las instituciones, no propongan mejoras en el sistema de justicia indica el interés real que tienen por limpiar la imagen de su gremio y aclarar quien es inocente y quien no. Al final su innacción y connivencia con la corrupción añaden aún más crispación a la sociedad de la que los delitos generan de por si. Y tampoco hará mucho bien por la Marca España en el mundo ver a políticos corruptos aferrarse así al poder, sobre todo con gente de países donde la gente dimite por esas causas. Nadie quiere invertir ni ayudar a un país donde los que están al mando no son responsables con el dinero porque no se pueden fiar de que su inversión esté bien protegida. Esto no es ser antipatriota, es ser realista y reclamar decencia a los representantes políticos; tendría que salir de ellos, pero como los políticos son el reflejo de la sociedad y en la nuestra hay demasiados que se intentan escaquear tenemos que exigir entre todos algo elemental.

Las consecuencias de la lentitud de la justicia son varias y todas van en detrimento de la sociedad. Cuanto más tiempo pasa más tiempo tienen los corruptos para ocultar su dinero, borrar cualquier rastro y minimizar las pruebas en su contra. Con procesos judiciales durante años la sociedad está años dividida entre defensores y acusadores, lo que genera una tensión social innecesaria. También consigue más tiempo el partido político afectado para intentar presionar a jueces, fiscales o investigadores así como llevar a cabo una estrategia de comunicación para exculparse a si mismos y acusar al otro partido de estar urdiendo una conspiración contra ellos, siempre manejan sus casos de corrupción con una indignidad que traspasa cualquier límite. De esto tenemos un ejemplo claro con el PP, Carlos Floriano ha afirmado que el PP está sufriendo una persecución judicial por el caso Gürtel y se está alargando la instrucción para perjudicarles; ni explican las cosas (lo cual reduciría preguntas, malestar y ayudaria a la justicia cayera quien cayera) ni tienen la decencia de no hacerse las víctimas, y como el PP el PSOE con los suyos y así sucesivamente. Y de remate con un sistema legal tan permisivo en el que delitos fiscales prescriben a los cinco años, la estrategia de los culpables es clara, retrasar todo para que prescriba.

Cualquier persona que utilice recursos públicos para beneficio propio o de sus amigos debe ir a la cárcel obligatoriamente (primero de manera preventiva y luego oficial), debe devolver diez veces la cantidad robada y estos delitos no deben prescribir mientras se pueda demostrar que el acusado o su familia se siguen beneficiando de dinero público robado. Si el castigo es contundente más de uno se lo pensará dos veces, pero si se pueden librar de la cárcel y tienen que devolver una miseria en comparación con lo robado a muchos les sale a cuenta arriesgarse. Es trabajo de todos avergonzar a los corruptos y ladrones, recriminables lo que hacen cuando les conocemos. Ellos son los que tienen que emigrar de España no la gente que quiere trabajar.

 

Funcionarios que no funcionan

España tiene el menor número de funcionarios por habitante de Europa. Este dato que José Carlos Díez menciona en su libro “Hay vida después de la crisis” debe estar presente durante cualquier análisis sobre las administraciones públicas. Si bien es cierto que la cantidad no es el problema, la crisis ha agudizado la percepción de la sociedad de que muchos funcionarios son más un gasto que algo positivo y necesario para un país.

Todos hemos oído a gente decir “yo voy a estudiar una oposición porque así tengo un trabajo para toda la vida y no me tengo que preocupar” o hemos visto a conocidos/amigos/familiares funcionarios hacer demasiados recados personales en sus horas de trabajo, por no decir los que utilizan la ley del mínimo esfuerzo laboral (aunque gente con esta mentalidad existe en todos los sectores, y todos los países). Pero también hay casos de gente que es funcionaria por vocación y/o dan más de lo que reciben, policías, médicos, enfermeras, profesores, y otras profesiones tan necesarias en una sociedad avanzada para garantizar una mínima calidad de vida. A menudo son los que vemos en las ventanillas y nos han dado una mala contestación o el vago que conoce un amigo que trabaja de funcionario raso o de jefe de funcionarios los que dan mala imagen a todo un sector. Pero no se deben menospreciar ciertos problemas estructurales en la organización de los trabajos públicos en España que ayudan a que este sector sea muy mal visto y de menos valor a la sociedad del que debe; modificando unas pequeñas cosas se ganaría mucho en imagen, eficiencia y apreciación de estos trabajadores por parte del conjunto de la sociedad. Para demostrar otra forma de funcionariado pongo de ejemplo mi caso.

Yo soy una funcionaria, al estilo británico; ejerzo en una empresa pública, mi sueldo sale de los impuestos de los londinenses. Sin embargo no he tenido que estudiar ninguna oposición ni encontrar un enchufe mágico; me presenté a una oferta de trabajo laboral, pasé unas cuantas entrevistas y ahora ejerzo un cargo público. El tener este sistema de contratación hace que los trabajadores públicos seamos susceptibles de ser despedidos si no cumplimos nuestras funciones, al igual que pasa en el sector privado, un trabajo público no es un trabajo para toda la vida si no muestras tu valía día a día y tampoco debería serlo en España. Este cambio no debería molestar a los funcionarios honrados, sólo a los que se quieren dedicar a mirar la mesa y esos son los que al fin y al cabo nos sobran. La manera de medir la valía de los empleados es a través de evaluaciones periódicas de rendimiento; cada año se fijan unos objetivos laborales y personales y se evalúa al trabajador en función de esos parámetros previamente acordados. Por lo tanto hay una motivación constante para hacer el trabajo lo mejor posible. Fijar estos objetivos no se entiende como la manera de tener a los funcionarios asustados, ni pedir cosas inalcanzables para tener una excusa para echarles, si no como una manera de concretar lo máximo posible las actividades a realizar y así evitar incertidumbres y dudas por parte de los trabajadores porque si las cosas están claras cada uno se puede concentrar en lo que le toca, nadie puede escurrir el bulto y todo lo que se tiene que hacer se hace. Los objetivos siguen el modelo smart (específico, medible, acordados, realistas, medibles en el tiempo) y su cumplimiento suele estar ligado con un incremento salarial. En el caso de los jefes de área los objetivos están además ligados con el estado de los proyectos de su área, si los proyectos no van como se planeó su sueldo es menor, así que ellos son los primeros en delegar funciones y trabajo a sus subordinados para conseguir los objetivos entre todos; además todo el mundo se preocupa de que las cosas se planeen y ejecuten adecuadamente, a nadie le gusta que su jefe le pregunte por que no tiene más dinerito este año. Con un elemento tan fácil de implementar como sustituir oposiciones por contrataciones e implementar objetivos de productividad ligados al aumento salarial o incluso a la permanencia del puesto se conseguiría que la gente hiciera su trabajo. No querer trabajar es una opción como cualquier otra pero no debería consentirse que por haber pasado un examen o tener un amigo en la administración se le pague con dinero público por tomar cafés de por vida. Dado el enchufismo existente en España para evitar contrataciones a dedo se podrían hacer auditorías aleatorias de las contrataciones y penalizar con despido cualquier irregularidad, en una sociedad con menos caciques sin alcohol esto no haria falta, pero de momento hay que ser realistas. Los puestos que gestionan y cobran dinero público deben ser ejercidos por gente con ganas de trabajar por el bienestar de la sociedad, no para colocar amigos o ir a la compra en horario laboral.

Para motivar más a los funcionarios, las administraciones británicas incluyen formación como un componente de los objetivos anuales para que a la vez que contribuyes a la empresa con tu esfuerzo puedas mejorar tus aptitudes y conocimiento (y tu cv), porque al final volverá a repercutir en la empresa. Cuanto mejor formado estés más podrás aportar en tu vida laboral. Gracias a esta formación continúa los funcionarios están muy conectados con nuevas técnicas y metodologías, y las ponen en práctica para gestionar mejor el dinero público, con lo que se mejora la productividad de su trabajo y la rentabilidad del dinero que gestionan, y todo sin reducir ningún sueldo. No se puede pretender que los funcionarios sean productivos, eficientes e innovadores gestionando dinero público o su tiempo si las únicas herramientas que tienen son los manuales de las oposiciones que estudiaron hace 10, 20 o 30 años y la carrera, aquellos que cursaran una relacionada con las oposiciones. Además está inversión en formación es uno de los atractivos para que personal con experiencia opte por un trabajo público, porque saben que podrán mejorar sus aptitudes más fácilmente que trabajando en el sector privado que dedica menos recursos a formación (aunque en comparación con España ambos sectores dedican mucho más).

Hoy en día se ha avanzado en todos los campos teóricos y prácticos, desde gestión de tu propio tiempo, gestión de equipos, métodos de aprendizaje, nuevos procedimientos médicos por poner algunos ejemplos; sin modernizar a los trabajadores ni ofreciendo incentivos eficaces la gente seguirá tomando más cafés que trabajando, gritando a compañeros en vez de comunicando y malgastando el dinero de todos. Estas medidas deben ser tomadas por el gobierno dado que las administraciones trabajan de forma jerárquica y deben acompañarse de una reestructuración. Muchos políticos o concejales son contratados como funcionarios (véase las diputaciones) y sus funciones salvo uso de coche oficial son bastante dudosas; todo el mundo menos ellos estaríamos de acuerdo en recortar su número. Sin embargo sólo tenemos unos 200 técnicos de calidad persiguiendo el fraude fiscal en un país cuya economía sumergida se estima en 200 000 millones, ahí deberíamos aumentar el número de funcionarios y por supuesto garantizar su independencia del ámbito político. Para éste u otro puesto necesitado de trabajadores (como los juzgados) se podría formar a gente que ya está en nómina pero no hace nada útil para que hagan ese trabajo, si no aceptan despedirlos y contratar a alguien que de verdad quiera trabajar. La reestructuración es necesaria pero debe hacerse pensando en la sociedad, no en privatizaciones o austeridad descerebrada.

La responsabilidad y el éxito de estos cambios está limitada por un cambio cultural. España adolece de dedocracia, ley del mínimo esfuerzo y como no es mi dinero no me duele gastarlo para satisfacer mi ego. Durante demasiados años la gente ha conseguido puestos en la administración a base de enchufe (así los que tienen el control lo mantienen a base de favores), ascendía a base de peloteo, no por méritos y gastaba dinero en lo que le parecía conveniente, no en lo mejor para la sociedad (a menudo por falta de mecanismos de control y seguro que a veces por desconocimiento) . Hay que cambiar la mentalidad del mínimo esfuerzo y el enchufismo. Si la gente no la cambia, los que son testigos de ello y entienden que así no puede funcionar un país avanzado deben denunciarlo para que ese puesto pueda ser ocupado por gente que está sin trabajo. Si no hacemos algo entre ladrones y jetas el país se hundirá en la miseria. Somos más que ellos, sólo tenemos que alzar la voz y avergonzarles por su falta de moralidad.