Nadie lo sabe todo

Todos nos equivocamos (Georg Christoph Lichtenberg); nadie tiene el conocimiento absoluto sobre todas las materias y no se puede esperar de nadie que lo sepa todo. Esto que a mi me parece sentido común, no es tan común como debería en España.

Para empezar en el trabajo se castiga desmesuradamente un error de un trabajador, siempre y cuando no sea un directivo, en cuyo caso la táctica a utilizar es culpar del error a alguien de abajo, porque por temor a las represalias poca gente se atreve a admitir los errores y lo que abundan son avestruces. Al final la vergüenza de confesar un error hace cometer muchos otros (Jean de la Fontaine). Una cosa son errores de falta de atención o preparación (por ejemplo no comprobar las faltas de ortografía en un documento antes de la entrega o no aplicar correctamente conocimientos técnicos sabidos) que podrían eliminarse totalmente si la gente viera los cafés como la recompensa a un trabajo bien terminado en vez de la motivación para hacer algo y como consecuencia dejando menos tiempo del necesario para garantizar la calidad del producto. Y otra son los errores por falta de conocimientos o imposibilidad para hacer todo el trabajo asignado por ejemplo que a un becario se le asigne además de sus tareas un trabajo de nivel senior porque se han despedido a los senior para ahorrar costes. En España ambas cosas se penalizan igual, bronca a gritos y amenazas con el despido. En el Reino Unido (con la experiencia que yo tengo trabajando en una empresa privada y otra pública) se es comprensivo con errores de bulto sin incurrir en amenazas ni gritos, simplemente se reconoce que errar es humano y se pide más atención en el futuro y extra comprensivo si se detecta una falta de conocimientos o una carga de trabajo demasiado elevada, llegando al punto de que jefes explican los conocimientos que hacen falta e incluso relajan los tiempos de entrega; obviamente esto depende de las empresas pero es en mayor o menor grado el comportamiento a seguir, diametralmente opuesto a las broncas españolas.

Lo que hacemos las personas decentes es reconocer nuestras deficiencias, hacer preguntas y aprender de los expertos en esos temas para evitar cometer errores. En España me daba la sensación de que está mal visto hacer preguntas, el que las hace se siente tonto y el que las recibe irritado por tener que dejar de atender sus cosas para responder a menudo con malas contestaciones. Pero esta es la manera de conseguir evitar errores, admitir que no se es infalible y preguntar a expertos para hacerlo bien a la primera porque como dijo Cicerón “errar es humano pero solo los estúpidos perseveran en el error”.

Si admitir errores o falta de conocimientos en el entorno laboral es complicado, en la política española es una utopía. Da igual los resultados de las leyes propuestas, antes llegan las siguientes elecciones que un gobierno admite que algo que ha hecho no funciona o está mal hecho, llegando a mentir descaradamente para intentar tapar el error. También hay que tener claro que una cosa es un error y otra errores graves constantes porque eso es incompetencia y es un motivo de despido justificado, aunque ahora en España se pueda despedir incluso sin que el trabajador de ningún motivo.

A mi no me molestaría que el gobierno rectificara sus previsiones económicas, veo como algo honrado y digno admitir un error de cálculo y establecer la situación real. El problema es que se corrige demasiado a menudo (tres veces para el año 2012 y aún así no acertaron) y ya suena a incompetencia/error intencionado para ocultar la verdad. Además en este caso se modifica el estado del paciente sin diagnosticar la enfermedad adecuadamente ni cambiar la medicación que no está funcionando; a pesar de las pruebas nadie ha admitido que los recortes lo único que están haciendo es disminuir el poder adquisitivo de los españoles y con ello la demanda con lo que se despedirá a más gente agravando el problema de la deuda porque no vamos a generar ingresos para pagarla como indican numerosos expertos que reclaman otras medidas. Ellos siguen pensando en más recortes, porque independientemente de los resultados parece que es lo único que saben/quieren hacer. De regalo se rectifican unos a otros, Montoro dice que no se van a subir los impuestos y cinco días después el presidente dice que si hace falta se subirán. Ni hablan claro ni se aclaran entre ellos para que con toda esta confusión la sociedad se preocupe más por las incoherencias de sus discursos en vez de su manera de gestionar las cosas, a ventadas promovidas por Europa porque parece que ellos ni siquiera tienen un plan propio, para que preparar una estrategia, total ellos cobran lo mismo. Y al político que quiera hacer algo le harán callar para que el chiringüito siga funcionando igual.

También aplaudiría que alguien rectificara a la señora Cospedal cuando dijo que los escraches eran nazismo, o la la delegada del gobierno madrileña relacionando a la Plataforma antidesahucios con el terrorismo vasco. Parece que algunos responsables de cargos públicos de nuestro país sólo ven la libertad de expresión en la posibilidad de decir lo que quieran de la gente que no les gusta, sin darse cuenta de que ese mismo derecho que ejercen es el que esta ejerciendo el lado contrario y no por ello hay que criminalizarlo si no respetarlo.

Pero no, en España los políticos dicen o hacen algo y lo defienden hasta la muerte como si por reconocer un error se les fuera a quemar en la hoguera. Me pregunto si es la consecuencia de esta cultura de recriminación la que les impide asumir la infabilidad humana que todos tenemos o la arrogancia pensando que los votos convierten ideas ideológicas en verdad absoluta, y quien llega al poder lo sabe todo. Utilizan el Y tu más para justificar los casos de corrupción en su partido con el argumento de que como el otro roba yo no tengo que dejar de hacerlo, y claro y tú más significa todos menos (sobre todo menos ingresos en las arcas públicas para proyectos de infraestructura, ayudar a las pequeñas empresas/autónomos y garantizar sanidad y educación públicas y de calidad). Imponen políticas económicas rechazadas por la sociedad porque a su juicio es el deber del gobierno, aunque los resultados sugieran lo contrario. Imponen su ideología religiosa en la educación e incluso en la capacidad de los derechos de reproducción; cuando la educación y los derechos de la mujer deberían ser cuestiones de pacto de estado y derechos humanos. El que quiera ideología que vaya a su templo a buscarla no a un colegio ni un cuerpo humano porque eso no es política es adoctrinación disimulada.

Es cierto que todos los políticos pecan de sabelotodos, promoviendo sus ideas como las mejores, buscando el voto para confirmar sus ideales. Sin embargo algunos son lo suficientemente honrados para darse cuenta de que una vez conseguido el poder no sólo gobiernan para los que les votaron si no para todo el censo. Algunos incluso admiten responsabilidades por sus acciones, ven la necesidad de consultar expertos en los temas importantes y reconocen su incapacidad para cumplir su cargo o brechas éticas dimitiendo. Obama es un ejemplo claro de negociación con el otro lado, tanto quiere considerar a los republicanos que no le votaron que algunos demócratas lo tildan de blando y también es un ejemplo de responsabilidad, asumiendo la culpa de la muerte de estadounidenses en un ataque terrorista en Libia. Hay sobrados ejemplos a nivel europeo y mundial de políticos que han dimitido por haber cometido errores/delitos durante su mandato. Por lo tanto es posible otro tipo de político que reconozca que no lo sabe todo sin que el mundo se termine.

No pido políticos sobrehumanos con todas las respuestas, sólo políticos con la dignidad suficiente para admitir los errores y buscar soluciones con el apoyo de expertos, siempre respetando la voluntad de todos los ciudadanos que son los que dan sus impuestos para recibir unos servicios, no para enriquecer bolsillos. La manera de conseguirlo es que todos dejemos de criminalizar excesivamente los errores vanales y denunciemos los que denotan incompetencia, olvidemos las guerras ideológicas y nos unamos para reconocer los fallos en nuestro sistema, proponer soluciones de forma colaborativa y reclamar que un sistema participativo al servicio de los ciudadanos, de izquierdas o de derechas pero que represente la mentalidad de la sociedad española y las soluciones a problemas de expertos en la materia, no las ideas de cuatro ricos que manejan los hilos con los fondos que tienen en su paraíso fiscal Suizo.

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Una respuesta a “Nadie lo sabe todo

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¿me he pasado? ¿me he quedado corta? animaros a comentar ;)

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